![Mercy Oduyoye, directora del Instituto de la Mujer Africana para la Religión y la Cultura en Ghana [Foto: Paul Jeffrey]](/picture/Mercy.jpg)
Mercy Oduyoye dice que las iglesias están llamadas a practicar la compasión
Manuel Quintero, BANGKOK, Tailandia, Julio 9, 2004
Las iglesias tienen una responsabilidad especial en la promoción de la vida y, por tanto, Taxi Heathrow Airport en la lucha para erradicar el estigma y la discriminación contra las personas afectadas por el virus humano de inmunodeficiencia (VIH) y el SIDA, señaló aquí la Dra. Mercy Amba Oduyoye.
En su conferencia de apertura al encuentro ecuménico “Acceso para todos: la respuesta de la comunidad de fe” que se celebra en la capital tailandesa los días 9 y 10 de julio, la Dra. Oduyoye se refirió a la necesidad de que los líderes religiosos en todo el mundo “hagan una nueva lectura de sus dogmas y revisen la explicación del sufrimiento como resultado del pecado y del castigo por la desobediencia”.
Hoy, a diferencia de lo que ocurría hace una década, las comunidades de fe están viviendo un llamado a la solidaridad, la compasión y la tolerancia que pone en evidencia “un retorno a su razón de ser original, que no es otra que la de apoyar y sostener la vida que Dios ha creado”, dijo.
La conferencista, que ocupó el cargo de secretaria general asociada del Consejo Mundial de Iglesias y actualmente se desempeña como directora del Instituto de la Mujer Africana para la Religión y la Cultura en Ghana, responsabilizó a las iglesias por haber predicado una visión de la sexualidad humana que solo se relaciona con la reproducción de la especie, olvidando aspectos esenciales como el compañerismo y el placer.
La consideración del acto sexual como algo demoníaco lleva a la conclusión de que el VIH y el SIDA son maldiciones provenientes del mundo espiritual, un mundo que se manifiesta contrario a las relaciones sexuales no reguladas, destacó.
Pero, dijo, hoy estamos apreciando que este flagelo puede afectar a cualquier persona, incluso a aquellas cuya vida excluye el acto sexual.
La Dra. Oduyoye recordó que el debate del libro de Job aporta elementos teológicos para acercarnos al tema de la salud y la enfermedad, y añadió que la pandemia del VIH/SIDA es un desafío para que los cristianos muestren una espiritualidad de compasión y cuidado por los demás.
“Estamos llamados a un ministerio de sanidad y no a enjuiciar”, y a practicar la compasión —a la que calificó como “estar juntos, padecer juntos en la comunidad”.
“Cuando vivimos según la ética del cuidado por el prójimo, la compasión se hace parte de nuestra propia naturaleza, así como la compasión está en la naturaleza misma de Dios, en cuya imagen y semejanza fuimos creados”, subrayó.
Llamó a unir esfuerzos para combatir los demonios de la estigmatización y sobre todo una teología errónea según la cual el SIDA es “un castigo de Dios”. “En lugar de ello, debemos percatarnos y estar abiertos para reconocer cómo Dios nos está llevando a proteger la vida y a relacionarnos de manera justa y compasiva los unos con los otros”, puntualizó.
“Acceso para todos: la respuesta de la comunidad de fe” reúne en Bangkok a más de doscientos representantes de iglesias y organismos cristianos de todo el mundo con el objetivo de intercambiar experiencias y fortalecer los lazos de la familia ecuménica con los esfuerzos globales que se realizan en la lucha contra el VIH y el SIDA.
Los frutos de este encuentro, y en especial un documento que está siendo elaborado conjuntamente con representantes de otras religiones, serán presentados en la XV Conferencia Internacional sobre el SIDA que se celebrará en esta ciudad del 11 al 16 de julio. (451/2004).

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