Carta Pastoral de Obispos y Presidentes de Iglesias Luteranas COP/2002
SANTA CRUZ, Bolivia
"Alabemos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo que por su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo por la resurrección de Jesucristo. Esto nos da una esperanza viva" 1 Pedro 1:3
Queridas hermanas y queridos hermanos de las Iglesias Latinoamericanas miembros de la Federación Luterana Mundial:
¡Que el Dios eterno y misericordioso les llene con su presencia, bendición y salvación por su hijo Jesucristo. Amén!
Durante la Conferencia de Obispos y Pastores-Pastoras Presidentes de América Latina, realizada en Santa Cruz- Bolivia entre el 7 al 11 de Abril del presente, hemos compartido las experiencias pastorales, fraternales y de comunión. Una vez más, constatamos con dolor las preocupaciones, penas, y pobreza que sufren nuestros pueblos a raíz del sistema neo-liberal imperante hoy en todo el continente.
-.Escuchamos y compartimos las voces de quienes reclaman un trato justo e igualdad de oportunidades en la educación, salud y trabajo. Reconocemos que esta realidad es -en gran parte- consecuencia de la deuda externa que pesa sobre todos nuestros países.
Todos los análisis nos señalan que esta deuda es inmoral e ilegítima, por cuanto los pueblos Latinoamericanos, la tienen pagada ya muchas veces tanto en lo material como en la destrucción del medio ambiente y en vidas cobradas.
-. Nos duele que las y los jóvenes no puedan soñar con proyectos de vida, porque se encuentran truncados desde el momento mismo de su concepción. Esta falta de visión se traduce en una apatía generalizada para ejercer la responsabilidad cívica necesaria para garantizar la democracia en nuestros países.
-. Nos preocupa seriamente la falta de confianza en quienes gobiernan, y en los partidos políticos.
-. Lamentamos profundamente la violencia cruel y asesina en Colombia, Palestina y otros lugares del mundo.
Ante tan triste panorama, las palabras del apóstol Pedro se alzan con fuerza para señalarnos que en el amor de Dios- a través de Jesucristo y por su resurrección -se nos posibilita nacer de nuevo. A los cristianos y cristianas esta acción nos proporciona una esperanza viva, que nos llama a confiar, reflexionar y tener siempre presente la vida plena que Dios quiere para sus hijos e hijas.
Oramos a Dios, y al mismo tiempo elevamos la voz profética, para reclamar a los gobiernos y políticos sus promesas y proyectos no cumplidos.
Animamos a todos los dirigentes de las Iglesias, organismos ecuménicos y gente de buena voluntad para buscar los caminos de comunión, solidaridad y compromiso con quienes están desprotegidos.
El Señor nos dice no tengan miedo "Dichosos los que sufren persecución por hacer lo que Dios exige pues el reino de Dios les pertenece...alégrense por que van a recibir un gran premio..." Mt.5:10-12
En la gracia del Señor
Santa Cruz (Bolivia), abril del 2002.

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