Luteranos quiteños se solidarizan con jubilados
Manuel Quintero, QUITO, Ecuador, Junio 29, 2004
Una delegación de la iglesia luterana El Adviento se reunió este domingo 27 con los jubilados que por más de diez días han ocupado un inmueble del Instituto Ecuatoriano del Seguro Social (IESS) y otras dependencias públicas, en demanda de un aumento a sus míseras pensiones.
Al concluir el culto de la mañana, los miembros de la congregación luterana se encontraron con unos cincuenta jubilados a quienes, además de entregarles alimentos, expresaron a viva voz su solidaridad con sus "justos reclamos".
"Estamos aquí porque nos preocupa sobre todo la vida de los seres humanos, porque el tesoro más grande de un país es su gente", dijo el presidente de la congregación luterana, Lic. Hugo Venegas.
"Con esta acción ustedes nos están defendiendo a todos los ecuatorianos y nos están enseñando la importancia de la justicia frente a un Estado que no vela por los intereses de sus ciudadanos", enfatizó.
Uno de los líderes de los jubilados, Marco Vinicio Viteri, agradeció la presencia de los luteranos y responsabilizó al gobierno por representar solo los intereses de un sector privilegiado y no los de todo el pueblo.
"Históricamente la sociedad ha olvidado a los jubilados, la sociedad ha ignorado siempre a los grupos más vulnerables que son los niños y los ancianos. Nosotros también somos responsables porque a su debido tiempo no supimos entenderlo", dijo Viteri, quien trabajó como maestro y director en colegios fiscales.
"Para algunas personas la palabra viejo es un vituperio, pero para ustedes significa amor", agregó.
La mayoría de las pensiones de muchos jubilados, después de 30 o 40 años de trabajo, son inferiores a los 100 dólares mensuales y algunas pueden ser tan bajas como 3 dólares por mes. Según el Instituto Nacional de Estadísticas, una familia de cinco miembros necesita por lo menos 300 dólares para subsistir dignamente.
Los fondos del IESS han sido la "caja chica" de sucesivos gobiernos, y el Estado adeuda hoy unos 2.500 millones de dólares al Seguro Social. Los jubilados exigen que el gobierno pague esa deuda y que el Congreso autorice una pensión básica de 135 dólares para los más de 250.000 jubilados del país.
El principal opositor a una aprobación de ese aumento es el ministro de Economía, Mauricio Yépez, quien alega que el estado no cuenta con fondos para permitir un egreso adicional, que sería de 65 millones de dólares.
"Esta lucha no es solo de los jubilados, es una reivindicación también para las futuras generaciones, para que el Seguro Social sea verdaderamente eficiente y no un botín político de los gobiernos de turno", declaró al periódico Nuevo Siglo el abogado Gabriel Riera, secretario general de la Federación de Jubilados de Pichincha.
"A las personas de la tercera edad se nos condena al desprecio y la humillación, no se respeta nuestra sabiduría. Por eso les agradecemos que hayan venido a expresar su solidaridad con seres humanos que han rendido su aporte a la sociedad", señaló.
La delegación luterana se despidió de los jubilados entre consignas: "¡Luchando, creando el poder popular!", "¡Qué vivan los jubilados!" y "¡Qué Dios les pague!", y prometió seguirles acompañando en el justo reclamo de pensiones dignas. (418/2004).

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