Hidroeléctricas perjudican a pueblos indígenas
PORTO VELHO, Brasil, Junio 11, 2004
Ocho pueblos indígenas de la región de la Alta Floresta del Oeste, en el estado Taxi Heathrow Airport de Rondonia, denunciaron que las pequeñas centrales hidroeléctricas (PCH) construidas a lo largo del río Branco, han provocado la reducción del nivel de los ríos, dificultando la navegación y haciendo desaparecer peces y la vegetación ribereña.
La primera PCH, de siete que forman parte del Complejo Hidroeléctrico de Río Branco, fue construida en 1993 por el grupo Cassol, que pertenece a la familia del gobernador del estado, Ivo Cassol (del Partido de la Social Democracia Brasileña), informó una nota del Consejo Indigenista Misionero (CIMI).
La PCH Santa Lucía afectó al río Vermelho, afluente del río Branco. El grupo Cassol ha construido en total cinco PCH. La última construcción del grupo está localizada junto al río Figueira, principal afluente del río Branco, que está a punto de ser desviado de su lecho para abastecer una nueva central.
Según los dirigentes indígenas, en los trabajos para la construcción de esta PCH "fue destruido el cementerio del pueblo, los restos fueron retirados del lugar y las lápidas fueron rotas por las máquinas".
En abril pasado, los dirigentes indígenas enviaron un memorial al procurador de la República, en Porto Velho, capital de Rondonia, pidiendo garantías contra la construcción de esas hidroeléctricas.
En el documento, pidieron al procurador "que conjuntamente con la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) cree un grupo técnico con el objetivo de hacer un reestudio del territorio tradicional" indígena, pues la demarcación ha excluido 236137 hectáreas.
El memorial afirma que las tierras donde se encuentran las pequeñas hidroeléctricas son posesión tradicional de los pueblos que habitan la zona. "Le pedimos que nos devuelvan a los verdaderos dueños, las tierras que forman las cabeceras del río Figueira, Paulo Saldanha y río Branco, donde hay varios cementerios indígenas".
En la estación del verano amazónico, de junio a noviembre, los habitantes de 16 aldeas situadas a orillas del río tienen dificultades para movilizarse, ya que la principal vía de acceso a otros lugares es el río Branco. El viaje de las aldeas hasta la ciudad, que se hacía en una hora, actualmente requiere hasta cinco horas. En algunos trechos del río, el barco tiene que ser halado a pulso.
Además de los pueblos indígenas, los agricultores y otros habitantes de las riberas se ven afectados por la construcción de las hidroeléctricas, señala la información del CIMI.
En marzo del año pasado, pequeños agricultores, ribereños y dirigentes indígenas denunciaron a los ministerios del Medio Ambiente, Minas y Energía y de Justicia que las constructoras los presionan constantemente para que les vendan sus tierras. (384/2004).
Onell Soto
Como uno de los pioneros en estas faenas (Rápidas comenzó en 1971) me alegra mucho esta noticia. No sé ahora pero siempre ha sido un problema la diseminación de las noticias a nivel local. Buena la idea de Manuel de hacer talleres de entrenamiento periodístico. Si ustedes los organizan cuenten conmigo y con gusto compartiré lo poco que sé. Saludos, +ONELL SOTO

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