Homo electronicus vs. homo tipographicus
Manuel López, MADRID, España, Junio 4, 2004
En el mundo religioso, Marconi le gana la partida a Gutenberg. Nuestras instituciones, organismos, entidades Taxi Heathrow Airport y empresas evangélicas han entrado de lleno en la galaxia Marconi, la comunicación unidireccional dirigida a usuarios pasivos -el homo electronicus-, a costa de renunciar a uno de los estandartes de la Reforma Protestante: la galaxia Gutenberg, la comunicación impresa dirigida a usuarios activos -el homo tipographicus-
La comunicación impresa, la que está al servicio del usuario, pues puede acceder a ella de manera asíncrona y le permite reflexionar, pues va dirigida al hemisferio cerebral racional del lector, ha sido relevada en los entornos religiosos por la comunicación audiovisual, la que está al servicio del emisor, de obligada recepción temporal síncrona y dirigida al hemisferio cerebral emocional de los oyentes o televidentes.
Nosotros, los protestantes, en otros tiempos conocidos como "el pueblo del Libro", la cultura impresa, el análisis de texto, la reflexión. hemos venido a ser el pueblo de los cultos... espectáculo. Al menos, los que más ruido hacen nos quieren presentar como tales.
Nos han cambiado el itinerario del sistema activo/reflexivo literario del Protestantismo por el sistema pasivo/emocional sonoro y visual del evangelicalismo. O lo que es lo mismo, desde dentro del mundo de la comunicación: el rigor del trabajo de documentación e investigación es sustituido por la espontaneidad improvisada del directo...
Los intereses de la organización eclesiástica o religiosa respectiva y el tributo a los líderes o el líder conforman el asunto central en el esquema-tipo de la prensa evangélica, tal como se entiende el periodismo religioso en los despachos eclesiásticos. El flujo de la dinámica de la información es sometido a una sola dirección: la centrípeta. Todo lo divino y humano, lo celestial y lo terrenal, es atraído inexorablemente a la centralidad aspiradora de la organización correspondiente. La universalidad de la aldea global es reducida a la estrechez del reducto de las cuatro paredes de la capilla.
Basta con echar un vistazo a nuestras publicaciones a la busca de noticias relacionadas con las penas y alegrías, las dudas y certidumbres de los creyentes anónimos, la bendita gente corriente de nuestras iglesias, el más claro exponente de la vida misma que tenemos a mano.
Si en la mayoría de las publicaciones impresas el panorama es "transparente", esto es, inexistente, en los medios audiovisuales la presencia evangélica es, por decirlo con la mayor suavidad, distorsionado. No hay espacio para debates, crítica, entrevistas, reportajes de interés humano, ni espacio para exponer nuestra pluralidad, como tampoco línea abierta a la participación crítica de los radioyentes o televidentes. En vez de foros o plataformas de comunicación, templos laicos de la palabra impresa, nuestros medios son... capillas electrónicas. Qué triste. (372/2004)
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Manuel López es periodista, editor y profesor de Ciencias de la Comunicación. Miembro de la Primera Iglesia Bautista de Madrid.
Meicy Payares Arias
Me pareció sencillamente EXCELENTE este artículo; de veras hace caer en cuenta al lector de la problemática que estamos viviendo y alertarlo para retomar el verdadero espíritu o intención del culto o servicio a Dios y la necesidad de una lectura concienzuda de la Biblia.

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