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Lunes 12 de Noviembre, 2007

Papel bíblico del árbol resaltan iglesias cubanas

José Aurelio Paz, LA HABANA, Cuba, Junio 7, 2004

Árboles y Memoria, Siembra y Compromiso, fue el lema bajo el cual las iglesias evangélicas Taxi Heathrow Airport cubanas celebraron ayer el Día Mundial del Medio Ambiente, a lo largo de toda la Isla.

El programa, organizado por la Comisión para la Vida del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), promovió que se reflexionara, a nivel personal y en grupos, sobre la necesidad de actuar y sentir con los árboles, como seres especiales en la Creación divina y hacer énfasis en la memoria cubana del árbol, como parte de la identidad nacional.

A partir de textos bíblicos y reflexiones teológicas se analizó cómo el tema del árbol está presente en todas las Sagradas Escrituras y suele aparecer como sinónimo de bonanza, alegría y descanso, como  antítesis del desierto.

"Dios mismo se compromete a plantar árboles en los eriales, como signos visibles de restauración y reparación. Lo que parece imposible puede suceder de la mano de un jardinero cuidadoso, como se reseña en Isaías 41: 19 y 20", argumentó el licenciado Idalberto Carbonell, responsable de la Comisión para la Vida del CIC.

La comisión aborda el eje temático del cuidado de la Creación, en su más amplio espectro, como parte de una estrategia pedagógica para las iglesias cubanas. Las celebraciones, según el programa confeccionado, debían responder a estas interrogantes: ¿Crees que la Iglesia debe comprometerse en procesos de educación ecológica? ¿Consideras que en Cuba se ha fomentado una conciencia sobre el tema? ¿Cómo se expresa en tu comunidad?

En algunos lugares, el análisis culminó plantando árboles maderables como acción litúrgica.

  "En general, en las culturas antiguas los árboles eran reverenciados no solo por el servicio práctico que prestaban en las construcciones, como refugio o alimentación, sino porque se les veía como seres perfectos, firmemente enraizados en lo profundo de la tierra, pero con sus ramas levantadas hacia el cielo, conectando y relacionando dos ámbitos fundamentales para la vida", enfatizó Carbonell.

El árbol nacional cubano es la palma real, perteneciente a la familia de las palmeras, de tallo muy engrosado, de hasta 30 metros de altura, que presenta hojas largas pinnadas, dispuestas en un plano, verdes en el haz y glaucas en el envés. Su fruta, muy olorosa, de color amarillo, consistencia dura y cubierta coriácea, se conoce, comúnmente, como palmiche y crece en racimos.(373/2004).