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Martes 26 de Octubre, 2004

La iglesia venezolana: Huérfana y sin voz

La iglesia venezolana: Huérfana y sin voz

Migdaleder Mazuera, CARACAS, Venezuela

Desde el 11 de abril, del presente año, la Iglesia Católica venezolana, perdió la voz Taxi Heathrow Airport y a sus líderes mayores, cuando éstos fueron encontrados participando en el golpe de Estado que derrocó brevemente al presidente Chávez.

Mientras los francotiradores mataban gente inocente, los líderes religiosos –padres y líderes de esa multitud-, ayudaban a planear los hechos del golpe y sus documentos. Mientras los golpistas mataban, insultaban, humillaban, perseguían gente simpatizante del gobierno y a sus familiares, los líderes religiosos intentaban convencer al presidente constitucional que renunciara.

Nos imaginamos que eso se ha repetido en muchas partes del mundo. La diferencia es que aquí fue tan evidente que fue imposible ocultarlo. Los personajes, luciendo amplia sonrisa, aparecieron en todos los medios de comunicación durante los hechos que rodearon el golpe de Estado de abril.

Uno se preguntaba qué celebraban con esa sonrisa tan amplia mientras participaban en tan terribles  hechos: cuando firmaban el acta de constitución del gobierno golpista, cuando se eliminaba la Constitución y las instituciones, cuando recibían al preocupado secretario general de la OEA, etc...

Al fracasar el golpe, tales líderes intentaron continuar dirigiendo e interviniendo en comisiones, pero alguna fuerza los frenó, y se replegaron a sus palacios y guardaron silencio. Actualmente no aparece ninguno de ellos en radio, televisión ni prensa. Su voz se ha silenciado. Han dejado a su rebaño huérfano y sin voz.

Por supuesto, hablamos de la Iglesia Católica, en cuanto a su jerarquía mayor, porque si vamos a los barrios, los párrocos siguen trabajando y acompañando a un pueblo cuyos miembros siguen activos aunque anónimos, en las misas, las vigilias, los grupos musicales, los grupos de estudio y reflexión, los grupos de trabajo barrial.

Alrededor del 18 de abril apareció un comunicado emitido por “Los obispos católicos que integran la Comisión Permanente del Episcopado”, con un mensaje totalmente contradictorio a la acción de sus líderes.

Contrasta con la realidad la solidaridad que expresan con sus autoridades, cuando la comunidad nacional sabe que dichas personas participaban en el golpe y no como ellos dicen “eran garantes de la integridad personal del presidente”.

Recientemente se han comenzado a escuchar desde la Asamblea Nacional voces de denuncia sobre las acciones de la Iglesia Católica, y los primeros llamados a que rompan el silencio y se sumen en la búsqueda de la paz. Uno se pregunta si querrán hacerlo, o si su silencio denuncia la continuidad en la acción conspirativa.

¿Qué pasa en el lado protestante?

¿Es también la Iglesia Protestante, una iglesia huérfana y sin voz? No tenemos confirmación de que algunos representantes de los grupos mayoritarios hayan participado en el golpe, su preparación y derivados.

Pero sí vimos a algunos de ellos acompañando vigilias multitudinarias con las cuales la oposición lamentaba las muertes del 11 de abril, con rostros muy compungidos y palabras de mucha identificación.

También vimos a otros en las vigilias y actos multitudinarios oficialistas que lloraban los muertos del 11, 12 y 13 del mismo mes. Por lo tanto, podemos interpretar, sin temor a equivocarnos, que existen representantes de agrupaciones protestantes que están con la oposición y han favorecido, con sus palabras y hechos los intentos golpistas, mientras que existen otros líderes de organizaciones que acompañan el proceso bolivariano.

Hay que mencionar que se han publicado declaraciones de grupos protestantes a favor de la paz, de mantener el hilo constitucional, del respeto a la diversidad, del derecho a la participación cuando ésta sea requerida, (lo cual suena a justificativo de quienes acompañaron los sectores golpistas), y a favor del clamor en oración para que reine la paz.

Una sola declaración se ha manifestado a favor del gobierno y sus propuestas. Ninguna ha utilizado el término de “Paz con Justicia” , o el de “Justicia que lleve a la paz”. Pero reconociendo los esfuerzos realizados, puede decirse que la Iglesia Protestante sigue siendo una Iglesia con voz y presencia, y así fue reconocido en la Asamblea Nacional.

La iglesia Evangélica Protestante está haciendo un trabajo reconocido a favor de la paz nacional. A través de algunos de sus miembros, está presente en la Comisión de la Verdad, en la Comisión para el Diálogo Nacional y en múltiples grupos y trabajos a favor del proceso revolucionario bolivariano y/o del diálogo nacional.

Estas expresiones del sentir y pensar protestante no representan UNA VOZ sino múltiples voces, pues no responden a una opinión de consenso sino a la de diferentes individualidades que logran manifestarse a partir de su inserción en diferentes grupos organizados de la sociedad civil.

En ese sentido podemos decir que, a pesar de las voces protestantes que se oyen, las Iglesias están huérfanas de oportunidades de diálogo y liderazgo, en su conjunto. Con un liderazgo que en su mayoría se suma a la oposición, los protestantes que suscriben la propuesta bolivariana, no tienen quién los represente, en cuanto a organización grupal se refiere.

Hace falta sentarse y dialogar. Superar las divisiones y los temores. Encontrar representativos que las convoquen. Da la impresión de que todo el liderazgo evita el tema político por temor a perder su membresía, por temor a herir susceptibilidades.

La práctica de la tolerancia, la convivencia pacífica, el respeto a las diferencias, aún no se han logrado. Por eso es también una iglesia huérfana.

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Migdaleder Mazuera es ministra de la Iglesia Presbiteriana de Venezuela, pastora de la Iglesia Presbiteriana La Esperanza- Caracas y directora del Instituto Ecuménico de Estudios Superiores-IEES