Jubileo, Reconciliación y Cultura de Paz
, QUITO, Ecuador, Abril 11, 2000
DECLARACIÓN DE QUITO:
JUBILEO, RECONCILIACION Y CULTURA DE PAZ - Lecturas y estrategias de la comunicación
Desde una realidad andina de múltiples diferencias étnicas, culturales y religiosas que enriquecen nuestra historia y profundas desigualdades socio-económicas que amenazan nuestro futuro; desde una realidad de ingentes recursos y posibilidades, pero de pocas realizaciones, los miembros de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC) de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela participantes del Seminario "Jubileo, Cultura de Paz y Reconciliación", realizado en Quito (Ecuador) del 1 al 4 de noviembre del 2000.
Señalamos que:
1. Debido a la imposición de un aspecto de la globalización que es la globalización del capital transnacional en las débiles estructuras económicas de nuestros países, se han incrementado en forma brutal los niveles de pobreza, miseria y exclusión económica y social de la mayoría de los sectores poblacionales, especialmente de los niños, las niñas, los jóvenes y las jóvenes, las mujeres y las personas de la tercera edad.
2. Esta imposición, bajo la forma de una cultura que favorece sólo a pequeños grupos de poder que gozan de manera irrestricta de toda suerte de privilegios a costa de la miseria de los muchos, origina la creciente inestabilidad socio-política que experimentan nuestras sociedades en medio de un aumento vertiginoso de la violencia, la impunidad, la utilización de la mujer como objeto de uso sexual, la corrupción, el narcotráfico, el armamentismo, la desinformación y la mentira como un modo de vida.
3. Existe una cultura alimentada por una concepción individualista y utilitaria de la vida, así como por una concepción autoritaria del poder que promueve el debilitamiento y la desarticulación de la sociedad civil; y de las propuestas de construcción democrática y de gestación de relaciones de solidaridad provenientes de las organizaciones sociales de base y de las comunidades eclesiales identificadas con los valores éticos y morales proclamados por el evangelio.
4. Hay sistemas de información y medios de comunicación que promueven patrones de conducta exclusivamente consumistas e imponer como verdad que nuestras naturales diferencias son barreras insalvables que impiden que establezcamos acuerdos como pueblos para luchar contra la desigualdad y establecer relaciones de solidaridad, justicia, de respeto a la integridad de los derechos humanos, y de participación democrática plena.
5. Nuestros pueblos, tras soportar las pesadas cadenas de una deuda externa que no contrajeron y de la que nunca se beneficiaron, pero que están obligados a pagar con la complicidad de gobiernos ajenos a los intereses y aspiraciones populares, son humillados por la burla que les hacen los países más ricos que no sólo no han condonado esta deuda inmoral, sino que persisten en aumentarla para reducirlos a condiciones de esclavitud y de indignidad humana. Neocolonialismo que pone a hombres y mujeres al servicio de una economía que destruye al ser humano.
6. Los interese geopolíticos de Estados Unidos intentan prevalecer sobre los intereses legítimos de nuestros pueblos, como es el caso del Plan Colombia, supuestamente diseñado para combatir al narcotráfico.
7. Esta situación que ofende y denigra a nuestros pueblos, que es una abierta rebelión contra el Dios de la vida en abundancia en el cual creemos, no puede ni debe continuar porque es un atentado de lesa humanidad.
Por tal razón, proponemos:
1. Denunciar y luchar contra aquella globalización expresada como una cultura de la muerte; y proclamar y comprometernos desde nuestros espacios y acciones a globalizar la justicia y la solidaridad mediante la construcción permanente de una cultura de la vida que logre la reconciliación y la paz que anhelamos para tener futuro como personas y pueblos.
2. Promover la creación de espacios de encuentro y diálogo de los diversos sectores de la sociedad civil para que encuentren vías que les permitan participar como ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho en el manejo, la direccionalidad y control de la cosa pública en la perspectiva del bien común.
3. Comprometernos decididamente en todas las instancias en las que se busque la construcción e institucionalidad democrática de nuestras sociedades teniendo como base la ética social de reciprocidad y equidad que es parte del quehacer colectivo de nuestros pueblos. Así como contribuir al logro del perdón, sobre la base de la verdad y la justicia, no de la impunidad, de quienes han perpetrado acciones contra la dignidad humana y han mostrado arrepentimiento.
4. Promover y desarrollar corrientes de opinión pública que favorezcan la vigencia de valores éticos y morales que promuevan la dignificación de la persona y la sanación moral de nuestras sociedades.
5. Buscar creativamente la manera de posicionar al pueblo como sujeto de derechos en el escenario y la agenda pública.
6. Denunciar ante los pueblos de nuestro continente y la comunidad internacional al Plan Colombia como una nueva forma de agresión neocolonial y el desconocimiento de los derechos de nuestros países a ser soberanos y autodeterminarse.
7. Fortalecer la interrelación que tenemos para crear redes de solidaridad y de equidad que luchen contra toda forma de injusticia y de exclusión como la deuda externa, el racismo, la desigualdad de género y el neoliberalismo.
Como miembros de la WACC, estamos firmemente convencidos que sólo a partir de un indeclinable compromiso con la justicia y la verdad podremos finalmente ser libres (8: 31-32) y gozar de una paz y genuina y auténtica (Isaías 31: 16-18).
Quito, 4 de noviembre del 2000.
Representante de la WACC:
Bolivia Colombia Ecuador Perú Venezuela

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