Con exhortación a la unidad concluyó encuentro de familias confesionales
SANTIAGO, Chile, Mayo 20, 2004
Con una exhortación a las iglesias de América Latina, a crecer juntos en comunidades de Taxi Heathrow Airport fe, de justicia, no violencia, equidad, paz y entrega a los pobres y a trabajar en la transformación de la sociedad, concluyó aquí el Segundo Encuentro de Familias Confesionales latinoamericanas.
El encuentro, que se desarrolló del 17 al 19 del presente mes, congregó en la capital chilena a 65 obispos y obispas, presidentes y presidentas, y otros dirigentes de iglesias cristianas de 15 países de América Latina, convocados por el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) "para avanzar, bajo el discernimiento del Espíritu Santo, en el proceso de edificación de la iglesia del Señor". .
Asistieron también representantes del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), de la Conferencia de Iglesias de Europa y del Consejo Nacional de Iglesias de Estados Unidos.
La declaración final del encuentro pide, en medio de las dificultades, problemas y sufrimientos que padecen los pueblos, oraciones especiales "por situaciones muy delicadas que se viven en países como Colombia, Venezuela y Cuba, que corren peligro de intervenciones militares externas; y países como Bolivia, Ecuador y Perú, atravesados por profundas crisis económicas y sociales que amenazan su estabilidad política".
Esta realidad nos apremia a la búsqueda de alternativas, soluciones, sanidad y salvación. "O abrimos las puertas y corazones de nuestras iglesias para dar respuestas, o las derriban", dice el documento. Es esta "una oportunidad grandiosa que el Señor nos da en este momento de la historia", señala.
"Reconocemos que nuestras estructuras eclesiales son muy frágiles, que nuestras congregaciones han crecido a margen del poder en nuestros países y han ministrado desde la pobreza económica y la debilidad", admite la declaración.
"Pero, agrega, esa es nuestra fuerza; ahí está nuestra riqueza: en ello radica nuestra contribución. Precisamente porque nunca hemos estado instalados en el poder secular ni lo poseemos, es que podemos desarrollar la misión de Jesús a la manera de Jesús. Es por eso que tenemos que depender de la fuerza y el accionar del Espíritu de Dios, en lugar de depender de nuestro dinero, inteligencia o prestigio".
Dependemos de la fuerza del amor no violento de Dios y el nuestro, y no del poder de las armas; de la solidaridad comunitaria y humana, en vez del individualismo competitivo, solitario y deshumanizante; de la adoración, cooperación y apoyo entre cristianos y cristianas a nivel intereclesial, interdenominacional o ecuménico, nacional, regional e internacional, y no del aislamiento y sectarismo al cual nos quiere acostumbrar el mundo", afirma
"Les animamos a crecer en una espiritualidad integral y a ejercer un ministerio dirigido hacia la dimensión intelectual, emocional, espiritual y física del ser humano en sociedad, evitando las polarizaciones entre lo espiritual y lo material, y entre iglesias con diferentes énfasis", dice a los cristianos latinoamericanos.
"Con la ayuda de Dios, edificaremos iglesias caracterizadas por la unidad, el amor y la justicia", concluye la declaración.(327/2004).
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