Volver al inicio

Jueves 3 de Noviembre, 2005

Del “pequeño pueblo feliz” a una iglesia preocupada por el crecimiento

Manuel Quintero, SANTIAGO, Chile, Mayo 19, 2004

¿Qué significa el crecimiento? ¿Debe colocarse el énfasis en la calidad o en la cantidad? Taxi Heathrow Airport ¿Por qué y para que crecer? Estas preguntas fueron tema de debate en el tercer y último día del segundo encuentro de familias confesionales que congregó desde el lunes a 65 obispos y obispas, presidentes y moderadores de iglesias de 15 países en la capital chilena.

Un tema que evidenció algunos cambios fundamentales en iglesias que, hasta años recientes, cantaban con plena convicción “somos un pequeño pueblo feliz”, y hoy se comprometen en esfuerzos evangelísticos que no descuidan el crecimiento numérico.

Para el pastor Héctor Petreca, uno de los panelistas y presidente de la Iglesia Cristiana Bíblica de Argentina, algunas respuestas son más o menos obvias: “Las iglesias fuertes no están construidas sobre programas, personalidades o trucos, sino sobre los propósitos salvíficos de Dios”, señaló.

En su propia iglesia, esos propósitos se realizan en cinco áreas fundamentales: adoración, ministerio, evangelismo, comunión y discipulado. El evangelismo es simplemente “ir y haced discípulos”, dijo Petreca, cuya iglesia, fundada en 1973, ya se ha extendido por todo el país y tiene una feligresía superior a los 25.000 miembros.

Agregó: “La iglesia existe para dar a conocer la palabra de Dios... Si alguien descubre la manera de sanar el cáncer, indudablemente lo hará público. Nosotros sabemos cuál es la solución para los problemas del hombre y de la sociedad, y tenemos que comunicarla”.

El énfasis en el crecimiento también ha estado presente en la iglesia metodista brasileña bajo el liderazgo del obispo Pablo Lockmann.  El resultado es visible: un salto cuantitativo que prácticamente duplicó su membresía: de 83.000 en 1989 a 164.000 en el 2004. 

En la región de Río de Janeiro, el número de iglesias creció de 132 en 1989 a 285 en 2004, además de 183 puntos misioneros que probablemente se conviertan en iglesias en un plazo relativamente breve.

Algunas estrategias y acciones han sido claves para esos resultados. “Hemos recuperado dos elementos fundamentales de nuestra herencia: el énfasis wesleyano en la predicación y el principio del sacerdocio universal de los creyentes, uno de los pilares de la Reforma”, explica Lockmann, quien es también presidente del Consejo  de Iglesias Evangélicas Metodistas de América Latina (CIEMAL).

En la región de Río de Janeiro, ello se ha traducido en la nada despreciable cifra de 487 evangelistas laicos, muchos de ellos capacitados en cursos de formación, quienes no solo predican y reparten tratados con porciones bíblicas, sino que atienden ministerios específicos con personas alcohólicas, enfermos y menores infractores de la ley.

Los cambios en la liturgia también han desempeñado un papel importante en el reavivamiento y crecimiento del metodismo brasileño. “Hace veinte años, todos los cultos en nuestras iglesias seguían el mismo modelo, no duraban más de una hora con un sermón de 15 minutos, y el órgano era el único instrumento musical para acompañar la liturgia.  Era un culto como el que se realizaba en Estados Unidos o Inglaterra.  Eso se transformó y hoy tenemos un culto metodista brasileño”, puntualizó.

En contraste, señaló la Rev. Eileen Lindner, en Estados Unidos las grandes denominaciones históricas del protestantismo están perdiendo miembros, mientras crece el catolicismo –en parte gracias a la importante migración latinoamericana— y las iglesias evangelicales.

Pero, señaló, se dan al mismo tiempo dos fenómenos interesantes: el primero, que un número significativo de iglesias pentecostales comienzan a involucrarse en temas de justicia social, como la lucha contra el hambre y la pobreza. 

El segundo, que en esas denominaciones históricas cuyas membresías disminuyen hay un renovado interés por estudiar sus raíces y su herencia, sea de Wesley, Calvino o Lutero.

“Esas iglesias están luchando y buscando ser fieles a su tradición e identidad en un ambiente difícil”, dijo la Rev. Lindner, quien por casi 20 años ha ocupado el cargo de secretaria general asociada en el Consejo Nacional de Iglesias de Cristo de Estados Unidos.

La Rev. Lindner alentó contra la evolución que amenaza convertir a la fe cristiana en otra mercancía. “En esas experiencias religiosas no se busca la gloria de Dios, sino el bienestar y la comodidad personales”, enfatizó.

“En esas experiencias hay un crecimiento notable, pero no veo allí el crecimiento de la Iglesia de Jesucristo”, concluyó.  (320/2004).