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Domingo 28 de Noviembre, 2004

Iglesias piden poner fin al caos en Irak

NUEVA YORK, Estados Unidos, Mayo 11, 2004

Es tiempo de que los norteamericanos nos pongamos en pie y demandemos poner fin al caos que se está incrementando en Irak, dice una declaración del Consejo Nacional de Iglesias Cristianas de Estados Unidos (NCCC).

Hemos contemplado con creciente tristeza e indignación, dice el documento, cómo la crisis de Irak ha evolucionado hacia un caos cada vez mayor. Este caos se manifiesta en el aumento de muertes de soldados estadounidenses, de civiles iraquíes y de otros así como en la incertidumbre entre los dirigentes de Irak sobre el traspaso de poderes el 30 de junio.

Además en el poco y renuente cambio en la posición de Estados Unidos respecto al rol de la comunidad internacional en Irak y, ahora, en los devastadores informes sobre la humillación y torturas de prisioneros iraquíes por parte de personal militar estadounidense, puntualiza.

Estados Unidos fue a la guerra en Irak, proclamando que era parte de su "guerra contra el terrorismo".  Al margen de lo que uno piense sobre la "guerra contra el terrorismo" como el principio rector de la política exterior del país, la erradicación del terrorismo requiere la cooperación de la mayoría, si no de todos, los países del mundo, anota.

¿Cómo podemos los norteamericanos esperar tal cooperación cuando nuestras acciones son miradas con asco? Nuestros actos, no solo han disipado la simpatía universal a Estados Unidos producida por los atentados del 11 de septiembre, sino también ha cambiado la opinión de muchos que en el mundo consideraban la democracia norteamericana como algo digno de ser imitada, advierte.

¿Cómo podremos reparar el daño causado por la invasión unilateral de Irak, el privar del derecho al debido proceso a más de 600 personas presas en Guantánamo, la clausura de los periódicos iraquíes, el espantoso maltrato de los prisioneros?, pregunta el NCCC.

Desafortunamente, agrega, la imagen que perdurará de esta guerra, no será la de los soldados estadounidenses que, con civiles iraquíes, derribaron la estatua de Saddam Hussein en Bagdad, sino la de la pirámide de prisioneros iraquíes desnudos escarnecidos por soldados de Estados Unidos en un momento de quiebra moral.

Para los cristianos, que creemos en la paz de Jesucristo, nuestra fe nos exige vivir en amistad y comunidad con todos los pueblos y naciones. El camino no es fácil. Requiere mucho diálogo, respeto a los demás, creer en la dignidad de todos los seres humanos, soistiene el Consejo Nacional de Iglesias.

También requiere compartir el cumplimiento de las reglas del legítimo procedimiento, tal como están expresadas en la ley internacional aceptada por la comunidad de naciones, concluye.(298/2004).


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