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Lunes 31 de Mayo, 2004

Arturo Piedra formuló críticas a la teología de la prosperidad

CIUDAD DE MÉXICO, México, Mayo 10, 2004

En las últimas décadas la comunidad cristiana ha sido agudamente dividida entre los seguidores ardientes Taxi Heathrow Airport de la teología de la prosperidad y aquellos que la desaprueban fuertemente, advirtió Arturo Piedra, profesor de la Universidad Bíblica Latinoamericana, de Costa Rica, y secretario para México y Centroamérica de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL).

Piedra hizo una crítica de la teología de la prosperidad en una mesa redonda que se desarrolló el jueves de la semana pasada en el Auditorio del Seminario Teológico Presbiteriano de México, donde dio una conferencia sobre Teología de la gracia y teología de la prosperidad - El desafío permanente de las teologías populares.

Su trabajo, dijo, destaca el desafío que para las teologías oficiales y académicas representan las creencias populares de la fe cristiana, como es el caso de las ideas religiosas provenientes de la teología de la prosperidad.

En el cristianismo, anotó, siempre han operado dos, o más, iglesias y dos, o más, teologías paralelas. En la actualidad una de las diferencias de esta tensión con respecto al pasado, radica en que la teología de la prosperidad surge en un momento de  gran confusión cultural, además de la crisis que afecta a la teología tradicional.

Bajo el predominio de la iglesia como consecuencia de su reconocimiento por Constantino, la gracia, que en la versión de San Pablo identifica la absoluta bondad y misericordia de Dios con quienes no lo merecen, se convirtió en  una dogmática que nadie podía cuestionar, indicó.

La vivencia protestante no fue diferente a la católico-romana. Tan pronto como los reformadores Lutero, Calvino, Zwinglio definieron la ruta de la gracia frente a los poderes de  la ley, sus seguidores, en su mayoría intelectuales, tradujeron el lenguaje que otrora fuera tan vivo y real, en un conjunto de doctrinas de poca significancia práctica para los creyentes, señaló.

La reflexión sobre la gracia en América Latina, más que revivir las discusiones sobre la  "teología de la gracia", exige un análisis de lo que impide o promueve la manifestación de la gracia de Dios en el mundo actual.

El interés en el tema de la gracia se ve, más bien, animado por una atmósfera de antigracia que domina hoy el mundo, en la cual un sistema económico único produce e impone una  realidad de anti-gracia, y desgracia, enfatizó Piedra.

El nombre de teología de la prosperidad, indicó, alude básicamente a un énfasis en el bienestar material como bendición de Dios. Esta teología es parte de un paquete religioso neopentecostal, que tomó fuerza en América Latina a partir de los 1980 y que incluye doctrinas que van desde la guerra espiritual, el ministerio quíntuple, el discipulado de los doce, hasta la un programa agresivo de crecimiento de las iglesias.

La corriente religiosa de la prosperidad se enmarca dentro de la enseñanza de los "hijos de rey", que  tienen derecho a recibir un tratamiento especial porque gozan de una relación especial con su Padre celestial, que hizo todas las cosas y sigue siendo dueño de las mismas, y es un movimiento religioso  dominado y conducido por "hombres fuertes", por profetas y  apóstoles de nuevo cuño, anotó.

Toda teología es hija de su tiempo. Las raíces de la teología de la prosperidad se relacionan con el boom económico después de la Segunda Guerra Mundial y la tesis de que el éxito individual depende de una actitud mental positiva. En este aspecto el discurso de la teología de la prosperidad poco se diferencia de los escritores de la Nueva Era.

La teología de la prosperidad tiene dos zonas de influencia muy definidas. Una es la de los predicadores estadounidenses, y la otra proviene de Corea del Sur. Pero, también hay una fuerte experiencia africana y latinoamericana, aunque con dependencia de la línea estadounidense.

No obstante, esta teología ha permitido rescatar aspectos ovidados de la enseñanza bíblica. Entre ellas la enseñanza teológica contemporánea la cual enfatiza que Dios siempre bendice materialmente su pueblo, con riqueza y salud así como espiritualmente, cuando se tiene una fe positiva y obediente. Por eso es que David Sang Bok Kim, teólogo coreano crítico de esta teología, lamenta que este tema se haya dejado "en las manos indisciplinadas de predicadores de la prosperidad", advirtió Piedra.

Por otra parte, agregó, que la salvación del reino de Dios es real aquí y ahora en su sentido amplio. La salvación que Jesús trajo entonces significa también liberación de la pobreza, de la enfermedad y de la opresión.

Sin embargo, advierte Piedra, por más que se concuerde con la crítica hecha contra la teología clásica, la teología de la prosperidad reduce la gracia de Dios a logros más materiales que humanos. Dios  pierde autonomía y libertad ante una conciencia religiosa que le dice cómo y cuándo debe ser fiel a sus promesas. En palabras de Barth, la catástrofe de la religión impide que Dios diga el Sí y el No definitivos.

La teología de la prosperidad representa, quizás sin proponérselo sus promotores, una lectura, para  muchos  innovadora y escandalosa, de las doctrinas más importantes del cristianismo. Son muchas las reacciones que provoca una relectura teológica desde nociones  no tradicionales de la persona de Dios, de Cristo y de la iglesia, así como del  pecado y del ser humano, concluyó.(295/2004).