Obispo Murray: "No podemos engañar al pueblo"
Manuel Quintero, QUITO, Ecuador, Abril 23, 2004
A escasas dos semanas de los comicios generales y cuando los cuatro candidatos presidenciales entran Taxi Heathrow Airport en la fase final de la contienda, el reverendísimo Julio Murray, obispo anglicano de Panamá, alertó contra la tendencia a "atiborrar al pueblo con propuestas de difícil realización", y aseguró que "el pueblo conoce su realidad y no se le puede engañar".
"Frente a las realidades del país, la situación de desempleo, la crisis financiera, los problemas con la seguridad social, la violencia y la corrupción, necesitamos propuestas realizables y no meras promesas electorales", señaló el obispo Murray, que participó en Quito en una reunión de la comisión de finanzas y mesa ejecutiva del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI).
El prelado anglicano dijo que luego de una experiencia de veintiún años de militarismo y dos elecciones democráticas, las elecciones generales que se realizarán el domingo 2 de mayo, deberían constituir "una fiesta de la democracia, en la cual la población con capacidad para emitir su voto lleve a cabo su derecho en el marco de la participación ciudadana. Se trata del evento más importante en la vida democrática del país", señaló.
Pero, cada vez que el pueblo tiene la oportunidad de participar libremente para elegir a sus gobernantes, hay algunos que pretenden "estropear la fiesta con argumentos que nos quieren hacer regresar en la historia, cuando el momento exige propuestas originales y creativas que nos lleven hacia el futuro".
Para que sea una auténtica fiesta democrática es preciso superar las prácticas de ataques personales, las descalificaciones y diatribas entre los candidatos, en fin, la politiquería que ha caracterizado tradicionalmente a los procesos electorales del pasado, puntualizó.
En la contienda electoral compiten tres candidatos de partidos tradicionales y un candidato independiente.
El empresario Ricardo Martinelli, dueño de una cadena de supermercados, un ingenio azucarero y otros negocios, es el candidato independiente y el más rezagado en las encuestas, que le otorgan apenas el 7 por ciento de los votos en las elecciones.
José Miguel Alemán, quien fue canciller del gobierno de la actual presidenta Mireya Moscoso, es el candidato oficialista y tendría el apoyo del 16 por ciento de los electores.
El expresidente Guillermo Endara, quien se proclama como representante de la corriente política de Arnulfo Arias, una de las figuras de mayor relieve en la vida política panameña del pasado siglo, aparece en segundo lugar de las preferencias con el 30 por ciento.
Finalmente Martín Torrijos, hijo del desaparecido militar y jefe de Estado Omar Torrijos y abanderado del Partido Revolucionario Democrático, encabeza las encuestas de preferencias con el 48 por ciento de los votos.
Los cuatro candidatos han hablado en sus campañas de la necesidad de firmar un acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos, crear más empleos y combatir la corrupción, como temas prioritarios en su agenda de gobierno.También han dicho que promoverán la pequeña empresa y estimularán la producción agrícola para combatir el desempleo y la pobreza.
Propuestas que, en opinión del obispo Murray, necesitan ser respaldadas con planes claros y concretos que no den la impresión de responder a lineamientos e intereses partidistas, sino a un proyecto de nación.
"Las propuestas en torno a los tratados comerciales, el ALCA y el TLC, no han sido suficientemente discutidas. Es fundamental que el electorado sepa realmente en qué consisten esos tratados y cuáles son sus implicaciones.
También qué alternativas existen para que los productores panameños entren a competir en condiciones de mayor igualdad frente a un gigante con mercancías subsidiadas por el Estado", explicó.
Además, dijo, es necesario ir más allá de lo estrictamente nacional y de las respuestas a corto plazo. "Panamá es parte de un concierto de naciones, comenzando por los países centroamericanos, y las políticas que se apliquen en nuestro país tendrán consecuencias para nuestras relaciones en ese contexto regional y en un marco mucho más amplio, porque vivimos en un mundo globalizado".
"Como Iglesia, manifestó, queremos ver propuestas viables que ayuden a promover la vida y no los signos de muerte que nos acompañan a diario. Queremos que esas propuestas nos lleven a prácticas que no sean excluyentes y que ayuden al desarrollo integral de nuestro pueblo".
El pueblo de Panamá quiere justicia, la oportunidad para trabajar y ganarse dignamente su sustento, y participar y aportar positivamente, desde nuestra singularidad, en la vida de los demás países de la región. Y que estos pasos nos lleven a consolidar cada vez más ese proyecto de nación que es Panamá", concluyó el obispo Murray. (257/2004).

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