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Jueves 3 de Noviembre, 2005

Milton Mejía, secretario ejecutivo de Sínodo Presbiteriano [Foto: M.Quintero]
Milton Mejía, secretario ejecutivo de Sínodo Presbiteriano [Foto: M.Quintero]

Diálogos deben buscar la verdad y la reparación, dice líder presbiteriano

Manuel Quintero, BARRANQUILLA, Colombia, Abril 19, 2004

Los diálogos con las fuerzas insurgentes en Colombia “deben tener como soporte y centro el Taxi Heathrow Airport tema de los derechos humanos, que se esclarezcan los hechos, que no haya impunidad, que a las víctimas se les haga justicia y se les repare los daños causados”, manifestó el pastor Milton Mejía, secretario ejecutivo del Sínodo de la Iglesia Presbiteriana de Colombia.

Mejía hizo sus declaraciones en respuesta al anuncio de las  Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el principal grupo paramilitar, que el jueves 10 de abril rechazó un proyecto de ley del gobierno que establece entre cinco y 10 años de cárcel para los líderes de esos grupos armados ilegales.

"Las condiciones del proyecto de ley son incompatibles con el espíritu de la negociación política, cuyo objetivo es la apertura de espacios para la paz y la reconciliación", aseguraron las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), en una declaración en su sitio de Internet.

Un proyecto de ley inicial del gobierno de Álvaro Uribe, establecía indultos y amnistías para los jefes y combatientes paramilitares y de la guerrilla izquierdista, acusados de delitos de lesa humanidad como masacres, desplazamientos y torturas.

Pero las críticas dentro y fuera del país llevaron al gobierno a modificar y endurecer la propuesta, que debe ser debatida y aprobada por el Congreso y que establece los mecanismos jurídicos y políticos para negociar la paz con los grupos armados.

“El asunto de la negociación con los paramilitares tiene problemas de fondo o, como ellos lo dicen, ‘las condiciones del proyecto de ley con incompatibles con el espíritu de la negociación política, cuyo objetivo es la apertura de espacios para la paz y la reconciliación’”, señaló el pastor Milton Mejía, comentando el tema para Nuevo Siglo.

En opinión de Mejía, quien también hace parte del grupo coordinador de la Red Ecuménica de Colombia, la afirmación de los voceros de las AUC evidencia que “en el proceso  de diálogo con los paramilitares debe estar en primer lugar una ley que garantice el esclarecimiento de la verdad, la justicia y la reparación a las víctimas”.

El líder presbiteriano recordó que desde los años sesentas los grupos paramilitares han sido utilizados para defender el statu quo.

“En 1968 la ley 48 que creó las Guardias Nacionales, dio facultades a los militares para armar civiles que apoyaran  sus operaciones contrainsurgentes”, dijo.  Y agregó que “desde esa fecha hasta hoy se han dado diferentes desarrollos y tratamiento al fenómeno del paramilitarismo. Hay momentos como en el gobierno de Virgilio Barco en que las autoridades creyeron que se les estaban saliendo de su control y las declararon ilegales, y se criminalizó la actividad paramilitar, que incluía a sus auspiciadores, promotores y financiadores”.

Durante el gobierno de Ernesto Samper, “de nuevo se le dio piso legal a los paramilitares a través de las cooperativas Convivir, lideradas  por el entonces gobernador de Antioquia y hoy presidente de Colombia Álvaro Uribe”.

Según Mejía, “los grupos paramilitares desarrollan su estrategia contrainsurgente no golpeando a la estructura militar de las guerrillas sino lo que ellos consideran como su base social, a las organizaciones políticas de oposición, al movimiento civil inconforme, a la gente insatisfecha, indefensa, frágil, que crea movimientos políticos.”

En las últimas dos décadas, desde 1982, con el primer informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y después con múltiples informes internacionales de Naciones Unidas y de la OEA, se ha exigido al Estado desmontar el paramilitarismo, manifestó.

“Sin embargo, el gobierno actual no asumió esta exigencia y ha iniciado con ellos un proceso de negociación que hasta el momento ha sido secreta, pero con la tendencia a que se conviertan en organizaciones políticas y de esta manera vincular de manera oficial a sus militantes a la estrategia de seguridad democrática del presidente”, puntualizó.

“Desde nuestra perspectiva como cristianos creemos en la superación del conflicto por la vía del dialogo y la negociación. Pero debe haber claridad sobre quiénes son los que dialogan, cuál es el conflicto que se pretende superar y más en este caso donde los que dialogan han tenido una misma identidad espiritual que los ha unido en lo que buscan”, concluyó. (243/2004).