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Lunes 31 de Mayo, 2004

Angel Furlan, presidente de la Iglesia Evangélica Luterana Argentina [Foto:ALC]
Angel Furlan, presidente de la Iglesia Evangélica Luterana Argentina [Foto:ALC]

Bush practica el terrorismo económico, afirma líder luterano

Edelberto Behs, SAN LEOPOLDO, Brasil, Abril 12, 2004

"El presidente George W. Bush es uno de los varios anticristos del mundo actual" y Taxi Heathrow Airport promotor del terrorismo económico practicado por Estados Unidos, afirmó el presidente de la Iglesia Evangélica Luterana Unida (IELU) de Argentina, Angel Furlan.

Una de las vertientes de ese terrorismo económico es la deuda externa que agobia a los países pobres y en desarrollo y que succiona sus presupuestos, añadió.

Furlan, estudioso de la deuda externa de su país, participó en la reunión de obispos y presidentes de las iglesias latinoamericanas afiliadas a la Federación Luterana Mundial (FLM), realizada en Sao Leopoldo, del 30 de marzo al 2 de abril.

Entrevistado por ALC, Furlan índicó que anualmente mueren en Africa, Asia y América Latina 11 millones de personas por enfermedades como el SIDA, malaria y tuberculosis, las cuales no causan ningún deceso en el llamado Primer Mundo.

Las iglesias de América Latina y el Caribe enfatizaron el tema de la deuda externa en la asamblea de la FLM, reunida en Winnipeg, Canadá, el año pasado. Los luteranos aseguran que la deuda externa de los países pobres y en desarrolldo es inmoral, ilegítima, y que ya fue pagada varias veces. El caso argentino fue presentado como paradigma de su posición.

Argentina, precisó, siguió al pie de la letra las instrucciones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI). Sin embargo, no pudo escapar de una crisis brutal y de la bancarrota. Ahora, los 25 mil millones de dólares que el país destina a pagar los intereses de su deuda externa exceden ampliamente lo que dedica a salud pública, educación, generación de empleo y sueldos de los empleados públicos.

En 1975, indicó, Argentina tenía una deuda externa de 7.800 millones de dólares, ese monto creció a 58.800 millones en 1988 y a 147.800 millones de dólares en 1999. De marzo de 1976 al 2001, la deuda externa argentina aumentó en 160 mil millones de dólares, aunque en ese período pagó 212.800 millones de dólares como intereses.

El crecimiento de la deuda argentina en los años 80, que pasó de 44 mil a 62 mil millones de dólares, se debe al  aumento unilateral de las tasas de interés impuesta por Estados Unidos y los otros países acreedores. Argentina ha pagado más de 25 veces lo que debía en marzo de 1976, señaló Furlan.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano opina que el Banco Mundial y el FMI utilizan una matemática mágica: "Cuanto más pagamos, más debemos y menos tenemos", anotó.

Como buen alumno del FMIy del Banco Mundial, Argentina adhirió al Plan Brady, buscando una reducción de su deuda a cambio de la apertura irrestricta de su economía y la entrega del patrimonio público, señaló Furlan. Así, fueron privatizadas  Aerolíneas Argentinas, la Empresa Nacional de Teléfonos, Aguas Argentinas, Yacimientos Petrolíferos Fiscales y  otras empresas.

Actualmente, dijo, el 90 por ciento de los bancos y el 40 por ciento del parque industrial pertenece a capitales extranjeros y el país sufrió una recesión bárbara en 1998. El salario promedio actual es la mitad de lo que era en 1974. El fracaso económico y social de la receta impuesta por los acreedores es dramático.

El 25 por ciento de los 34 millones de argentinos viven debajo de la línea de indigencia, es decir que no reciben el   mínimo necesario para subsistir. El 57 por ciento está debajo de la línea de pobreza y el 30 por ciento está desempleado, indicó.

El actual presidente Néstor Kirchner ha introducido cambios en el campo de los derechos humanos y consiguió mejoras en los índices de indigencia, "pero nada significativo", anotó Furlan.

El presidente de la IELU señaló que las privatizaciones alentaron la corrupción interna y externa. El caso del periodista Alejandro Olmos, sentenciado por la justicia el 2000, comprueba la ilegitimidad de la deuda, la existencia de hechos arbitrarios o fraudulentos, la falta de responsabilidad de los funcionarios públicos, la creación de deuda sin contrapartida, conflictos de intereses y hasta cambios en la legislación interna para favorecer los desmanes.

El propio Banco Mundial admite que cerca del 30 por ciento de los préstamos a Argentina nunca ingresaron al país; que otro tanto fue usado para comprar armamentos; y que una tercera parte corresponde al endeudamiento compulsivo e innecesario de empresas públicas y a la estatización de deudas contraídas por empresas privadas.

La deuda, sostiene Furlan, está asociada al sistema neoliberal por el terror. "El dinero que llegó fue usado por el gobierno militar contra el pueblo, en el genocídio de 30 mil personas muertas o desaparecidas. El FMI y el Banco Mundial colaboraron con el régimen dictatorial argentino, por tanto, "son cómplices del asesinato de muchas personas, del hambre y de la desnutrición", sostuvo.

Por eso, la deuda externa argentina es repudiable, porque fue  contraída por una dictadura responsable de crímenes contra la humanidad, agregó.

El concepto de "deuda repudiable" fue desarrollado en el siglo pasado por Alexander Nahum Sack. Son aquellas deudas contraídas y utilizadas para fines conocidos por los prestatarios, contrarios a los intereses de la nación deudora. Por eso no pueden ser reconocidas, excepto en la medida en que la población obtuvo ventajas reales de esa deuda.

Por esta razón, las iglesias luteranas de América Latina y el Caribe no participan en las campañas por la reducción o condonación de la deuda. Proponen que antes el tema de la deuda sea sometido al arbitraje de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, para determinar cuál es el monto ilegítimo de la misma.

Los pueblos de la región, sostienen los luteranos, son acreedores de una tremenda deuda social y ecológica, que creció con la implantación de las políticas neoliberales. "Reclamar el pago de esta deuda corresponde a la  fidelidad  a nuestra identidad confesional y a la obediencia a los Evangelios", argumentan.

Aunque sostiene que los luteranos deben continuar trabajando en el tema de la deuda, denunciándola y buscando la verdad respecto a su composición, Furlan reconoce que la iglesia, por sí sola, no puede hacer mucho al respecto. "Es necesario que nos unamos con otros sectores de la sociedad civil", recomienda.(222/2004).