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Jueves 7 de Junio, 2007

Ricardo Verástegui, periodista peruano [Foto: FOS]
Ricardo Verástegui, periodista peruano [Foto: FOS]

Seguro de contingencia para deudores

Ricardo Verástegui , LIMA, Perú, Abril 12, 2004

Con ocasión de la reciente visita al Perú del subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental Taxi Heathrow Airport del Fondo Monetario Internacional (FMI), José Faigenbaum, el segundo vicepresidente de la República, David Waisman, denunció al FMI como un organismo inmoral que da a los países más pobres recetas que fracasan y en lugar de asumir su responsabilidad pide que los países “paguen como sea, sangrándolos”, como el caso de “nuestra hermana Argentina”.

Apreciación certera sobre el nefasto rol que cumple el FMI en los países que integran la triple A de la pobreza (América Latina, Asia, África) para servir a los intereses del capital transnacional, pero que no comparten los neoliberales ministro de Comercio Exterior y Turismo, Alfredo Ferrero, y  viceministro de Economía, Fernando  Zavala.

Ferrero, tras pedir no “satanizar” al FMI ni convertirlo en el “árbitro  del mundo”, dijo que el Fondo “es una institución que cumple una función importante para dar estabilidad al mundo y a la región”.

Zavala señaló que la deuda pública externa del Perú (que asciende a más de US$ 22 mil millones, lo que hace que cada peruano deba una suma aproximada de US$ 1,100) es “manejable”, a diferencia de la deuda externa de Argentina y Brasil, países que están trabajando una estrategia conjunta para negociar la deuda y sensibilizar al Fondo sobre la traba que ésta representa para el desarrollo de los países de la región.

Deuda que, durante el gobierno del presidente Alejandro Toledo Manrique  ha crecido en US$ 3,900 millones más, el 50 por ciento producto de los intereses y las variaciones del tipo de cambio, y el otro 50 por ciento por desembolsos dinerarios.

Ferrero y Zavala no ignoran esto, pero pretenden cubrir con un manto de piadoso olvido el hecho de lo que significa destinar este año, para el servicio de la deuda externa, US$ 2,453 millones de dólares para un país donde la pobreza alcanza a más del 54.8 por ciento de personas, y la pobreza extrema al 24.4 por ciento.

Frente a esta situación que afecta a nuestro país y a los de América Latina debemos plantearnos, además de la creación de un club de deudores que negocie para que la deuda no afecte nuestro desarrollo, luchar por imponer al FMI un seguro de contingencia que nos permita no sólo no pagar la deuda cuando sus recetas económicas no funcionen, sino recibir una justa compensación por los daños recibidos.

No en vano las iglesias de Latinoamérica afiliadas a la Federación Luterana Mundial (FLM) expresan que la deuda es el mayor obstáculo para que los derechos sociales y culturales sean respetados , al paso que declaran que la deuda es ilegítima.

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Ricardo Verástegui, periodista peruano, miembro de la Iglesia Evangélica Luterana.