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Lunes 31 de Mayo, 2004

Ningún gobierno español ha dado atención a los evangélicos, anota un dirigente

MADRID, España, Abril 8, 2004

Ninguno de los tres partidos que sucesivamente ha gobernado España desde la recuperación de la Taxi Heathrow Airport democracia, ha dejado de ejercer una discriminación favorable a la Iglesia Católica con relación a las demás confesiones, declaró Juan Antonio Monroy, que fue miembro de la Comisión Permanente de Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) durante muchos años.

Las diferencias entre ellos, a este respecto, son mínimas, agregó el dirigente de la organización que es representante legal de los evangélicos ante el Estado y que ocupó la presidencia de la misma durante tres años.

Monroy, actual presidente del Consejo de Redacción del órgano virtual Protestante Digital, recuerda que en 1976 Adolfo Suárez fue designado presidente del Gobierno, y en 1978 los españoles aprobaron en referéndum la Constitución vigente, por la que el Estado dejó de ser confesional.

El nuevo Estado español se definía como laico y se comprometía a mantener "las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones". Ahí, dice Monroy, en la letra constitucional, quedaba de maravilla, "pero nunca se ha cumplido esa norma".

Al Estado que firmó la Constitución habría que llevarlo ante el Tribunal de La Haya, ante el Tribunal de Estrasburgo, ante todos los tribunales del mundo, también ante el Tribunal de Dios, por no haber cumplido lo que pactó", anotó.

Bajo el mandato de Suárez se promulgó la Ley Orgánica de Libertad Religiosa en 1980, "pero no fue una concesión a los evangélicos, estuvo obligado a ello para desarrollar el artículo 16 de la Constitución".

A Suárez le sucedió el Partido Socialista Obrero Español. Felipe González gobernó España desde 1982 hasta 1996. En julio de 1987 se iniciaron las conversaciones entre el gobierno socialista y las iglesias representadas en la FEREDE, para establecer acuerdos que supuestamente habrían de beneficiar  a la minoría evangélica.

Según señala Monroy "dichas conversaciones no fueron pan comido. Durante seis largos años los negociadores socialistas sacaban punta a todas las propuestas evangélicas". Por fin, los acuerdos quedaron firmados por ambas partes en noviembre de 1992.

Nada nos regaló el Partido Socialista, argumenta Monroy, ya que los acuerdos eran obligatorios para desarrollar el artículo 16 de la Constitución y la Ley Orgánica de Libertad Religiosa de 1980.

"De no haber existido estas dos imposiciones legales, ni Felipe González, ni mucho menos Alfonso Guerra, habrían levantado un dedo a nuestro favor. Antes, en enero de 1979, el Estado español había firmado importantes acuerdos de cooperación con la Iglesia Católica española, representada por el Estado Vaticano", indica.

Cayó el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), gobernó el Partido Popular de José María Aznar, y "pasamos de Guatemala a Guatepeor. Aznar aumentó los millones a la Iglesia Católica todo lo que pudo, y pudo mucho, y no se dignó desarrollar el acuerdo sobre asuntos económicos pactado con los evangélicos".

Ahora Monroy dice que espera a ver lo que pueda hacer el nuevo gobierno socialista de Rodríguez Zapatero. "Por favor, a quien corresponda, que sepa que los evangélicos españoles también existimos y tenemos corazón", concluye su artículo difundido por AC-Press.(219/2004).