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Lunes 10 de Mayo, 2004

El pueblo no quiere guerras y la juventud demanda más empleo

Edelberto Behs, BOGOTÁ, Colombia, Abril 6, 2004

El pueblo colombiano está cansado de la guerra, dijo el estudiante de ingeniería industrial Alfonso Taxi Heathrow Airport Corzo, 24 años, uno de los representantes de la Iglesia Evangélica Luterana de Colombia (IELCO) en la Conferencia de Obispos y Pastores-Presidentes de iglesias afiliadas a la Federación Luterana Mundial (FLM), celebrada en São Leopoldo, del 30 de marzo al 2 de abril.

En una guerra fratricida que ya dura más de 40 años y que ha cobrado millares de víctimas, enfrentando al Ejército nacional, grupos guerrilleros y paramilitares, la iglesia quiere ayudar cerrar heridasdice Corzo.

Una de esas heridas son los "desplazados" – generalmente mujeres y niños, que son expulsados de sus tierras y hogares en el campo debido a la violencia bélica.

La IELCO no toma partido, advierte Corzo, mas da apoyo a "desplazados" que se concentran en las ciudades de Bucaramanga, Villavicencio e Ibagué. Evidentemente, son personas que no tienen empleo, que piden limosnas en las calles. A través del Departamento de Desarrollo,  la IELCO proporciona ayuda integral a esas personas, apoyándoles en la construcción de casas, en el establecimiento de redes de agua potable, así como dándoles comida y medicinas.

"Esas personas no solo tienen necesidades materiales, sino también espirituales", dijo Corzo. De allí que la ayuda material va acompañado de la evangelización.

La situación colombiana es muy difícil, relata Corzo, pues no existen puestos de trabajo. La guerrilla se aprovecha de esa situación y ofrece vacantes de combatiente a los jóvenes pagando sueldos que pueden llegar a 600 mil  pesos, por encima del salario mínimo, que es de 360 mil pesos (1 U$ = 2,600 pesos).

"Los jóvenes son el presente de la sociedad, pero solo en sentido teórico y poco práctico", afirma Corzo. Recuerda que el índice de desempleo es de 12 por ciento en el país, que tiene una economía basada en la industria textil y en el cultivo del café.

Pese a la difícil situación, Corzo mantiene su optimismo sobre un mundo mejor, de apertura de possibilidades y de mayor participación y apoyo a la juventud en Colombia. (215/2004).