Batista: La resurrección nos ayuda a salir del cerco de la desesperanza
Manuel Quintero, CARTAGENA DE INDIAS, Colombia, Marzo 25, 2004
El silencio del profeta Ezequiel, quien pasó siete días entre su gente sin saber qué Taxi Heathrow Airport hacer ni qué decir, podría ser un paradigma adecuado para la iglesia de nuestro tiempo cuando intenta ofrecer un testimonio profético, dijo aquí el pastor Israel Batista, secretario general del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI).
Batista destacaba así la complejidad de una realidad histórica en la que viejos análisis y esquemas han perdido validez, y en la que se vive la experiencia de un “peregrinaje por el desierto, con toda su fragilidad y su riqueza”.
En su intervención en un panel que abordó el tema del mesianismo desde perspectivas bíblicas y teológicas en el encuentro de la Red Ecuménica de Colombia, el secretario general del CLAI dijo que una de las características más perturbadoras de la globalización es su capacidad para hacernos creer que todos y todas participamos en ella, cuando en realidad el fenómeno pertenece y beneficia a minorías y excluye a muchos.
De cara a esa realidad es preciso construir un consenso cada vez más amplio de que el sistema no es la respuesta a los problemas de la humanidad, e intentar una síntesis donde se conjuguen y complementen “lo pastoral y lo profético, de juicio y salvación, de resistencia y ternura”, dijo.
Frente a un sistema con pretensiones mesiánicas, la Palabra nos ofrece tres poderosos paradigmas: El Éxodo como celebración de la liberación, el Jubileo como compromiso ético, y la Resurrección como señal de que es posible romper el cerco de la desesperanza, subrayó.
La biblista estadounidense Alicia Winters analizó la evolución del concepto de “ungido”, o “mesías”, en la historia del pueblo de Israel, desde los jueces hasta los sumos sacerdotes, y señaló que la frustración del pueblo con sus líderes es una de las razones que explican el surgimiento de la expectativa apocalíptica.
Si en la tradición profética lo que ocurría en la historia tenía que ver con los propósitos de Dios para su pueblo escogido, en la visión apocalíptica se trata de un combate entre las fuerzas del bien y del mal en el que se advierte la irrupción directa de Dios para derrotar al mal, enfatizó.
En la política, dijo la biblista, que enseña en la Universidad Reformada de Colombia, el mesías representa la expectativa de alguien con poderes excepcionales que viene a solucionar una crisis y a darle un nuevo rumbo a la historia.
Se refirió entonces a la forma en que la mentalidad mesiánica ha estado presente en la vida de los Estados Unidos. “A los norteamericanos nos gusta mucho el cine, y en el cine de Hollywood, en las películas del Oeste, nos hemos visto por mucho tiempo como héroes vestidos de blanco cabalgando caballos blancos y luchando contra el mal”, dijo.
Para el pueblo de Israel el mesías tendría que ser un rey justo, señaló la religiosa dominica Aleyda Gómez, la tercera panelista. “Este término de justicia aplicado a los reyes corresponde parcialmente a lo que se sigue llamando justicia en nuestros días, sobre todo en su aplicación legal y administrativa. Pero la expresión "la justicia del Mesías" o "Mesías de justicia" dice algo más: El término justicia va asociado en la Biblia al de salvación, liberación, con el establecimiento y el mantenimiento para el pueblo de calidad de vida”, puntualizó.
La religiosa, que tituló su presentación “Metáforas alternativas ante los mesianismos actuales”, reconoció que en la Biblia existe también “una pretensión mesiánica, teocrática y guerrera que apareció en el pueblo de Israel desde la monarquía y va unida a la concepción patriarcal extrabíblica de los pueblos vecinos, que desplazó el liderazgo de la diosas por el poder de los dioses.”
“Una hermenéutica androcéntrica de estos textos originarios mantienen hasta nuestros días como legítimo, el poder en manos del varón y lo constituyen, por la gracia de Dios, como único capaz, tanto de gobernar, como de salvar a la mujer”, añadió.
En opinión de Gómez, es allí precisamente donde se encuentra “el origen ancestral de los sueños mesiánicos de los líderes políticos; algo así como un complejo inconsciente de inferioridad, que se confunde con la incapacidad de responder desde la fuerza de proyectos sociales reales.”
La intervención de cierre del panel correspondió al teólogo Amílcar Ulloa, secretario ejecutivo de la Comisión Ecuménica Teológica Latinoamericana (CETELA). A partir de una exégesis de textos del Apocalipsis y de la primera carta de Pablo a los tesalonicenses, Ulloa señaló que el programa de seguridad democrática en Colombia refleja una “escatología perversa” y que semejante proyecto mesiánico está condenado a la “destrucción repentina y total”, porque el mismo no se basa en la paz de Dios, sino en la injusticia.
Una enseñanza de la literatura apocalíptica, dijo, es que “los gobernantes que se erigen como dioses, a pesar de la grandeza y el poder que logren alcanzar, tienen los pies de barro”.
La comprobación, en el contexto colombiano, de esa debilidad humana de los poderosos, sería la derrota sufrida por el presidente Uribe en el referendo del pasado mes de octubre, explicó.
En contraste, el propósito final de la Palabra de Dios es “iluminarnos para que vivamos una espiritualidad alternativa, orientada por una convivencia de paz y santidad, movida por el fuego del Espíritu”, concluyó Ulloa. (187/2004).

Portada
Inicio
Responda a este artículo