Derechos de los migrantes examinan en reunión
Trinidad Vásquez, CIUDAD DE GUATEMALA, Guatemala, Marzo 19, 2004
Los migrantes y su derecho a la comunicación fue el tema de análisis y reflexión durante una reunión en la Casa del Migrante de Tecúman, en la zona fronteriza entre Guatemala y México, celebrada del 11 al 15 de marzo.
Al encuentro asistieron periodistas y líderes religiosos centroamericanos y de México y Arizona, Estados Unidos, quienes al concluir el evento compartieron el dolor y tristeza con 60 jóvenes de tránsito en busca de mejor vida en el Norte.
El periodista guatemalteco Amafredo Castellano, comentó que durante el acto litúrgico de solidaridad con los muchachos entre 18 y 25 años que esperaban pasar la frontera, le impresionó mucho cuando algunos derramaron lágrimas al escuchar la exhortación de Edita Maldonado, líder del comité de familiares de migrantes de Honduras.
Maldonado, llamó a los jóvenes a no olvidarse de sus madres, que quedaron con el corazón destrozado al verlos partir en busca de empleo. Maldonado cantö la canción "El migrante" que ella mismo compuso.
Cesar Medina, un joven católico hondureño, muy pobre pero lleno de fe y esperanza, afirmó en la oración final que la palabra de Dios "nos conforta, porque sin Jesucristo no somos nada". Como este joven hondureño son cientos los que a diario cruzan la frontera hacia el norte, afrontando muchos obstáculos, incluso son numerosos los que pierden la vida en el desierto de Arizona.
Los participantes, de 12 nacionalidades, se comprometieron a poner en práctica una estrategia de acceso a los medios de comunicación locales, regionales y nacionales. Se acordó diseñar un directorio de especialistas e investigadores que estudian el tema de la migración.
Se recomendó no utilizar en las publicaciones el término ilegales para los migrantes, sino indocumentados, y evitar el sensacionalismo, así como estrechar relaciones con los dueños de grandes medios del área mesoamericana.
Se estudió la posibilidad de hacer una película que refleje la real tragedia del migrante, sin olvidar que las remesas de fondos que hacen a sus familiares están salvando la economía de sus países de origen.
Igualmente, se acordó publicar un manual que sirva de orientación en el reclamo de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes en la ruta de tránsito, indicando casas de los migrantes y amigos solidarios, para no ser victimas de asaltantes y de los llamados coyotes o polleros de México.
Se buscará, además, firmar con los gobiernos y organismos de derechos humanos convenios que garanticen el respeto de los migrantes conforme los acuerdos internacionales; establecer acuerdos y programas de cooperación entre las iglesias de origen y las de recepción de migrantes y constituir una red informática para difundir las iniciativas y los retos.
Otro acuerdo fue capacitar a los ministros religiosos para la atención de las necesidades de los migrantes cuando son detenidos. Y se formularon críticas a la iglesia evangélica mesoamericana por su pasividad en defender al migrante. (171/2004).

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