![Hugo Lévano, periodista de impecable trayectoria, falleció el domingo 26 de junio. [Foto ALC]](/picture/Levano_Hugo_c30fbf.jpg)
El terrorismo: expresión de los últimos tiempos
, LIMA, Perú, Marzo 17, 2004
Los sangrientos atentados del 11 de marzo en Madrid reflejan la contradicción entre la globalización, es decir la creciente convicción de que todos los humanos somos iguales y navegamos en un mismo barco, y el egoísmo de quienes se sienten por encima de esa igualdad y buscan asegurar tal inequidad.
Por supuesto, esos atentados son también un grave, repudiable y horrendo pecado. En el lenguaje bíblico, pecado es la rebelión contra las leyes inmutables de Dios (Gen. 3,4-5), la ambición de ser iguales a El y la violación de los mandamientos de amar al prójimo (Mar. 7:21-23). Y si consideramos que la vida es potestad de Dios, quitarla es atentar contra la propiedad divina.
Por otra parte, concebir el terrorismo como presunto instrumento de justicia, de reparación de la injusticia o de castigo, es más que un error, una falsedad.
Casi nunca alcanza a los responsables de esos males, sino a víctimas inocentes. Y jamás ha tenido los efectos buscados. Ni los nihilistas rusos derrocaron al despotismo de los zares, ni el Ejército Rojo al sistema alemán occidental, ni Sendero Luminoso mejoró la vida de los campesinos andinos de Perú.
Claro que terrorismo no es sólo la actividad execrable de tales grupos. Igualmente terroristas son los que practicaron la "limpieza étnica" en Croacia, Sudáfrica, el sur de Estados Unidos, y los gobiernos que empujan a sus pueblos a la guerra y la confrontación, llamense George Bush o Ariel Sharon. Aunque, a veces, tiene repercusiones positivas, como la derrota de José María Aznar en las elecciones españolas.
Además, el terrorismo es una expresión de la cultura de la mentira, que se ha expandido en el mundo desde los años 60 del siglo pasado, cuando, por encargo de los magnates del Club de Roma, técnicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts utilizaron su recién creada computadora para calcular cuánto tiempo durarían las riquezas naturales que alimentan las economías mundiales.
Sus previsiones de que el petróleo, el cobre y otros productos se acabarían a comienzos del siglo XXI y de que los alimentos y el agua potable no alcanzarían para una población creciente, alentaron teorías como el crecimiento cero, la explosión demográfica (como no se puede detener el desarrollo de los países ricos hay que contraer el de las naciones pobres), el fin de la historia, la muerte de las ideologías y otras que circulan por allí, incluso la Nueva Era.
Como consecuencia, algunos creen que la única garantía de supervivencia es tener el control de las materias primas esenciales, de la producción de trigo, de las fuentes principales de petróleo y agua dulce, etc. Y control quiere decir hegemonía, dominio, subyugación de los otros. Recurriendo incluso al terrorismo.
Y esa lucha por la hegemonía se extiende al intento de controlar las ideas, la cultura, la religión. Por eso se habla de combatir a los que piensan diferente o tienen otra religión. Por eso se sostiene que el Corán es subversivo. O que la cultura musulmana es de confrontación. Y también que el cristianismo es anticuado, no responde las realidades del mundo posmoderno.
Pero la sabiduría de la Biblia anticipó tales obstáculos. Jesús dijo que en los postreros días "habrá entonces gran tribulación" (Mat. 24,21), como las de los familiares de los asesinados en la estación de Atocha, porque el poder del mal ha contaminado todo (Apo. 18,3).
Empero, los cristianos aguardamos por fe la justicia de Dios (Gal. 5,5) y la venida del Reino. Y estamos seguros del triunfo sobre el pecado. (165/2004).
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Hugo Lévano, es periodista peruano y trabajó durante 30 años en la agencia France Press. Actualmente es editor de ALC y miembro de la Iglesia Bautista de Lima.

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