Red CLAI sobre medio ambiente analizó situación latinoamericana
LA HABANA, Cuba, Marzo 11, 2004
En una reunión a la que asistieron representantes de siete países, la Red del Proyecto Taxi Heathrow Airport de Ciudadanía Ambiental del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) analizó la situación en el hemisferio y adoptó planes para coloborar en la defensa del ambiente de América Latina con participación de las iglesias evangélicas.
El taller se realizó del 2 al 4 del presente mes, en La Habana. Tras la presentación de los informes de los representantes de Argentina, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, México y Perú, Lorena San Román, de Costa Rica y representante del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), habló sobre la planificación estratégica para el desarrollo sostenible.
Indicó que este concepto involucra patrones de producción y consumo, creencias y valores, e interactúan factores sociales, económicos, políticos, espirituales y culturales, por lo que la acción debe abarcar a toda la sociedad y en el caso de las iglesias a la educación teológica y la actividad pastoral.
Tania Crespo Díaz, de Cuba, hizo una exposición sobre la diversidad biológica o biodiversidad, indicando que se define en términos de genes, especies y ecosistemas que son el resultado de miles de millones de años de evolución. Los científicos han identificado alrededor de 1,7 millones de especies de plantas y animales y microorganismos, sin embargo el número total de especies que pudieran estar presentes sobre la tierra, se desconoce.
Los seres vivos dependen para su supervivencia de un delicado equilibrio entre todos los ecosistemas y la especie humana, al igual que el resto del mundo vivo, depende la diversidad biológica para su supervivencia.
Los recursos biológicos, dijo, sostienen más del 40 por ciento de la economía global y satisfacen el 80 por ciento de las necesidades humanas. La pérdida de la diversidad biológica, amenaza los suministros de alimentos, madera, medicina y energía, reduce las posibilidades de recreación y altera el clima.
La biodiversidad está en peligro, advirtió, por la deforestación de los bosques tropicales, que, en un período de aproximadamente 20 años, hará desaparecer de la tierra entre el 2 y el 8 por ciento de las especies. Una cantidad estimada de 34.000 especies de plantas y 5,200 especies de animales estarán próximamente en peligro grave de extinción.
Octavio Lavastida, de Cuba, que habló sobre la situación de las aguas saladas, dijo que a lo largo de las costas de América Latina ,del Atlántico y el Pacífico, se han identificado nueve grandes ecosistemas marinos, entre ellos el Atlántico Tropical Nor-occidental, que incluye el Golfo de México, y el Mar Caribe. Pero esos sistemas están amenazados por la pesca indiscriminada, la contaminación y el vertimiento de desechos tóxicos.
Destacó además la importancia de la conservación de las playas, los manglares y los Seibadales, que son las densas praderas submarinas que acogen a una rica fauna, indispensable para las cadenas vivas. También alertó sobre el fenómeno de El Niño (evento de oscilación del Sur) que cíclicamente trae una mayor temperatura en el agua proveniente del hemisferio Sur, la cual altera el clima mundial, con severas consecuencias.
Ricardo Bérriz, también experto cubano, señaló que los recursos de aguas dulces están expuestos a peligros por la modificación de los cauces y cursos de las corrientes, cambios en el ciclo hidrológico como consecuencia del cambio del clima, la degradación de la calidad de las aguas por la deposición de efluentes domésticos o industriales y la sobreexplotación de los recursos y reservas hídricas naturales.
Luis Paz Castro, del Servicio de Meteorología de Cuba, advirtió que el clima va a cambiar porque las actividades humanas han incrementado las concentraciones de los gases de efecto Invernadero en la atmósfera, alterando el balance radiativo del planeta. Como consecuencia la temperatura del planeta es 15 grados centígrados y no de menos 18 grados, es decir que ha subido 33 grados. Se espera que la temperatura media global en superficie aumente entre 1.5°C y 5.8°C para el año 2100.
Se estima, alertó, que las regiones áridas y semi-áridas en el Sur y el Norte de Africa, en el Sur de Europa, el Medio Oriente, y partes de América Latina y Australia se harán más secas y que el nivel del mar aumente entre 15 y 95 centímetros para el año 2100, debido principalmente a la expansión térmica de los océanos y el derretimiento de los glaciares.
En 1990, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el Comité Intergubernamental de Negociación (CIN) para una Convención Marco sobre el Cambio Climático, que fue aprobada el 9 de mayo de 1992 en Nueva York y fue firmada en la Cumbre de la Tierra , Río de Janeiro, junio de 1992, por los jefes de Estado y otros representantes de alto rango de 154 países. La Convención entró en vigor el 21 de marzo de 1994.
La Convención compromete a todos los países a retornar a sus niveles de emisiones de gases de efecto invernadero no controlados por el Protocolo de Montreal, a los niveles de 1990 en el 2000 Además, el Protocolo de Kyoto, Japón, establece el compromiso de reducir el total de emisiones de esos gases a un nivel inferior en no menos de 5 por ciento de las de 1990 en el período comprendido entre el año 2008 y el 2012.

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