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Miércoles 4 de Abril, 2007

"Fast-Good"

Manuel López, MADRID, España, Marzo 11, 2004

El simple cambio de una letra, la “g” de ”good” (bueno), sustituyendo a la “f” Taxi Heathrow Airport de “food” (comida) se dispone a alumbrar el inicio de la andadura de una nueva marca comercial que hará historia: “Fast-Good”.

 La connotación de “basura” inherente al concepto de “comida rápida” va a sufrir una clamorosa derrota a manos del concepto diametralmente contrario: “calidad”. Concepto más rompedor, a la vez que innovador, es difícil de imaginar. Vivir para ver...

...y comer bien, procede añadir. “Fast-Good” es la inminente baza comercial en el mercado de la oferta gastronómica de masas del español Ferran Adrià, el chef de moda en todo el mundo.

Dentro de unas semanas abrirá sus puertas el primer “Fast-Good” en la esquina del hotel NH Eurobuilding de Madrid. El objetivo que se propone el genio universal de referencia de la cocina no puede ser más claro ni contundente: dar un vuelco a la actual oferta del mundo de la restauración, por la vía de compatibilizar la comida rápida con la máxima calidad.

De la mecánica de engullir (no es por azar que la voz inglesa “food” también significa forraje, pienso para animales) al placer de degustar. El atractivo añadido de que “Fast Good” llevará el sello de Ferran Adrià es garantía más que segura de éxito. ¡Buen (y exclusivo) provecho, ya!

La “ofensiva Fast-Good” acabará redundando en una depreciación de los imperios “fast-food” de comida insípida... y cara. Aleluya. Los estudios de imagen corporativa de las grandes cadenas de comida-basura certifican la estudiada confluencia de factores tan dispares como los paneles informativos, la disposición de las cajas, el mobiliario, la música ambiental, la señalética o la gama de colores corporativos al servicio de la filosofía de empresa: vender comida rápida que los clientes coman deprisa y permanezcan el menor tiempo posible en el local... después de haber dejado más dinero en caja del que piensan.

Este inminente lanzamiento de “Fast-Good” da qué pensar sobre otra realidad: la de la evangelización. Abunda el “Evangelio rápido”... estereotipado, basado en la “amén-ología” y dirigido a la fibra emocional de la gente, un Evangelio sin “calidad”, en el que “todo vale” con tal de que no haya reflexión; tan sólo se diga “amén”, haya mucha música y se pasen ofrendas.

Se echa en falta un “Evangelio de calidad”. Un Evangelio, en fin, que reivindique, por ejemplo, la lectura recta y serena, libre de la manipulación de interpretaciones ideológicas, de la “racionalidad” del culto que se nos pide en Romanos 12:1. El “culto racional” (“ten logikén latréian”) lo veo cada vez con más frecuencia traducido como “spiritual worship”, “adoración espiritual”. Pues no. El texto bíblico no habla de la etérea volatilidad del espíritu, sino de la lógica palpable del raciocinio.

Pero eso entra de lleno en el temario de mi próximo artículo, si Dios quiere: ”Fast Gospel”. (149/2004).

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Manuel López es periodista, editor y profesor de Ciencias de la Comunicación. Miembro de la Primera Iglesia Bautista de Madrid.