Volver al inicio

Lunes 10 de Mayo, 2004

Policía realiza segunda autopsia a misionera asesinada en Mozambique

Edelberto Behs, PORTO ALEGRE, Brasil, Marzo 1, 2004

La policía de Nampula realizó el viernes 27 de febrero, una segunda autopsia a los Taxi Heathrow Airport restos de la misionera Doraci Edinger, 53 años, asesinada en su departamento presumiblemente el 21. La autopsia concluyó que la diaconisa luterana brasileña no sufrió violencia sexual.

El pastor presidente de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en el Brasil (IECLB), Walter Altmann, estuvo presente, el viernes último en la reconstrucción del crimen. La policía no encontró señales de violencia en la puerta del departamento donde residía Edinger, concluyendo que ella había autorizado la entrada del asesino, o asesinos, en su casa. .

La policía de Nampula también descartó la hipótesis de latrocinio, pues nada fue robado del departamento y confirmó que la misionera fue asesinada con tres golpes de martillo en la cabeza.

El traslado de los restos de la diaconisa al Brasil debe realizarse este lunes o mañana desde Nampula, ciudad ubicada a 700 kilómetros al norte de Maputo, capital de Mozambique.  El cuerpo está siendo aguardado en São Leopoldo, sede de la Casa Matriz de Diaconisas, el viernes 5.

En São Leopoldo,  Doraci Edinger será velada en la capilla de la Casa Matriz y enterrada en el campo santo de la institución. La decisión fue tomada por la familia que participó, este domingo, en el culto en memoria de la hermana Edinger en la Parroquia Evangélica de Canudos, en Novo Hamburgo. La familia se ha venido reuniendo al atardecer de los últimos días  para tener momentos de oración y reflexión, dirigido por el pastor Hélio Scheidhauer Pacheco.

El domingo 29 de febrero, acogiendo el pedido del pastor presidente, Walter Altmann, las comunidades y congregaciones de la IECLB elevaron oraciones de intercesión por la hermana Doraci, como expresión de "solidaridad fraterna y de agradecimento por el servicio y testimonio evangélico que ella dio entre los pobres de Mozambique".

"Estamos consternados con el terrible acontecimiento, del cual aún no sabemos las circunstancias (en que se produjo)", afirmó Altmann en la carta pastoral redactada camino a Mozambique. El presidente destacó la disposición  de la hermana Doraci, que "colocó su amor a las comunidades pobres por encima de su seguridad personal, amparada por una esperanza que no tiene fin y que viene de Dios".

Doraci ingresó en la hermandad Sophie Zink, auspiciadora de la Casa Matriz de Diaconisas, en 1980, donde dio inicio a un reconocido trabajo en el Hogar Moriá, que alberga a personas de la Tercera Edad. En 1990, ella fue ordenada diaconisa.

La hermana siguió el curso de auxiliar de enfermería en el hospital de Montenegro, y fue a trabajar en el hospital de Não-Me-Toque, ambas en el estado de Río Grande do Sul. Después fue a Ariquemes, en Rondonia, donde trabajó como promotora de salud y luego pasó un período en la Amazonia y en Mato Grosso, donde trabajó con poblaciones indígenas.

En una asociación entre la Federación Luterana Mundial, la IECLB y la Iglesia Luterana de Mozambique, Doraci viajó a Maputo en julio de 1998.

En el país más pobre de África, que tiene una población total de 18,7 millones de habitantes, de los cuales 60% son analfabetos, y una expectativa de vida de 44 años para los hombres y 47 años para las mujeres, la hermana Doraci se dedicó a tres campos de acción Salud, educación y construcción de comunidad. También se preocupó por la preservación del medio ambiente.

En los primeros meses de trabajo, Doraci recorría 35 Km en bicicleta para prestar asistencia a comunidades rurales. En 1999, la IECLB realizó una campaña para conseguir recursos y adquirir un vehículo para la diaconisa.

En aquella época, ella escribió a sus colegas de la Casa Matriz: "Ustedes no se pueden imaginar las dificultades que paso en esos viajes y el riesgo que corro de ser asaltada. Mas siento que Dios está conmigo y El no va a permitir que eso suceda, pues hago todo este trabajo con mucho cariño".

Al concluir los primeros tres años en Mozambique, la hermana Doraci solicitó la prórroga de su permanencia en el  país africano por tres años más. "Me gustaría permanecer aquí por un tiempo más, porque tengo mucha pena de las congregaciones. Los miembros siempre me rodean por todos lados y, llorando, me preguntan qué va a ser de ellos tras mi salida", relató.

Concluyó diciendo: "Por más duro que sea aquí, no puedo decir 'no'. Digo "Dios, estoy aquí y quiero hacer tu voluntad, junto a este pueblo tan sufrido y maravilloso. Que Dios continúe ayudándonos en esta misión".

El obispo responsable de las relaciones exteriores de la Iglesia Evangélica de Alemania, Rolf Koppe, envió un mensaje de condolencias a la  IECLB por la muerte de Doraci Edinger.

Koppe reaccionó con perplejidad ante la noticia del asesinato de la diaconisa brasileña. "Aunque no comprendamos esa muerte trágica, no nos resta otra cosa que darnos las manos en oración y entregarnos al amor y a la protección de Dios", escribió.

En una carta,  enviada el jueves 26 y suscrita por el pastor primer-vice-presidente, Homero Severo Pinto, la IECLB pidió al Ministerio de Relaciones Exteriores del Brasil que "exija la investigación del crimen". (124/2004).