CLAI y CMI analizan colaboración en el camino hacia Porto Alegre
Manuel Quintero, LA HABANA, Cuba, Marzo 1, 2004
Aunque la realidad del ecumenismo institucional en Brasil y en el resto de países de Taxi Heathrow Airport América Latina atraviesa por un momento complejo y de exploración, el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) confía que la celebración de su novena asamblea general en ese país será un momento significativo en la búsqueda de una nueva visión para el movimiento ecuménico.
Así lo expresó Marta Palma, secretaria para América Latina de ese organismo, durante un panel realizado en la junta directiva del CLAI que se destinó a compartir información sobre dicho evento y a destacar áreas de cooperación que involucrarían al Consejo Latinoamericano de Iglesias en el proceso hacia la asamblea. Le acompañaron en la presentación el pastor Héctor Méndez, miembro del Comité Central del CMI, y Guillermo Kerber, de la oficina de Relaciones Internacionales de ese organismo.
En los últimos meses, la decisión de la Iglesia Metodista de no participar en la Campaña de la Fraternidad organizada por el Consejo Nacional de Iglesias Cristianas (CONIC) de Brasil evidenció la dificultad de algunas iglesias evangélicas frente a las posiciones del catolicismo, especialmente en el mundo pentecostal.
“El nuevo secretario general del Consejo, Rev. Sam Kobia, se ha mostrado especialmente sensible a las realidades regionales y locales, y está muy de acuerdo con escuchar atentamente lo que piensan las iglesias en Brasil y en América Latina y recibir sus contribuciones con relación a la asamblea”, destacó Palma.
El pastor Méndez hizo referencia al tema de la asamblea, “Dios, por tu gracia, transforma el mundo”, escogido entre más de treinta temas propuestos por las iglesias miembro del CMI, y señaló que el tema fue planteado con mucha fuerza por América Latina.
“Ahora nos corresponde debatir cuáles son las connotaciones de esa temática en cada contexto, y cuál es el aporte especifico que podemos hacer desde América Latina”, puntualizó Méndez.
El tema se desarrollará en una serie de subtemas en torno a tres ejes fundamentales: La transformación de nuestras vidas, de nuestras iglesias y de nuestras sociedades. Los subtemas sugeridos tendrán que ser considerados y, de ser necesario, modificados por las iglesias, puntualizó Palma.
La vida en comunidad, el discipulado y la oración (“Dios en tu gracia a ser discípulos fieles”); la misión, el testimonio, la sanidad y el movimiento carismático (“Dios en tu gracia ayúdanos en la búsqueda de nuevas formas de tocar el corazón de las personas”); el medio ambiente y la manipulación genética (“Dios en tu gracia ayúdanos a ser mejores mayordomos de la creación”) son algunas de las temáticas que serían abordadas en el proceso hacia la asamblea y en las deliberaciones en ese evento.
Kerber, quien coordina la oficina sobre Impunidad y Reconciliación para América Latina y el Caribe, se refirió a la importancia de que la magna cita del CMI se celebre en tierras latinoamericanas.
La celebración de la octava asamblea en Harare, en 1998, se tradujo en una mayor sensibilización frente a los problemas que afectan a esa región, tales como la necesidad de acompañar más de cerca situaciones de conflictos y de búsqueda de la paz, y la campaña de lucha contra el SIDA, señaló.
“La asamblea podría ser una oportunidad para recolocar a América Latina en la agenda del CMI y del movimiento ecuménico”, dijo Kerber.
La novena asamblea se celebrará en Porto Alegre, en el sur de Brasil, en febrero del 2006. Su programa será una combinación de momentos de oración, estudios bíblicos, cultos y reflexiones sobre los desafíos que plantean las realidades nacionales e internacional, junto con la agenda de negocios.
Además de los tres momentos litúrgicos oficiales en el programa de cada día, las familias confesionales representadas en la asamblea tendrán la oportunidad de celebrar liturgias según su tradición.
Se espera la participación de unas 4.000 personas, que tendrán a su disposición un amplio espacio para talleres y exhibiciones sobre aspectos de la vida de las iglesias y su testimonio en medio de situaciones y contextos diversos en el mundo.
Un plenario sobre América Latina y una celebración litúrgica, que serán elaboradas conjuntamente por el CLAI, el CMI y el comité nacional brasileño, permitirán traer a la palestra las principales preocupaciones y el clamor de las iglesias del continente.
De cara a la asamblea de Porto Alegre, una de las principales tareas comunes para el CLAI y el CMI será la de discernir los desafíos más acuciantes en el presente siglo e incorporarlos en el proceso hacia la asamblea, explicó Palma.
Otra tarea común consistirá en aportar en una discusión amplia sobre el movimiento ecuménico. “Tenemos que aprehender e incorporar en ese debate las nuevas visiones sobre lo ecuménico que se están gestando en la vida de las iglesias”, subrayó. (122/2004).

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