
Roitman destaca la "magia" de los rollos del Mar Muerto
Manuel Quintero, QUITO, Ecuador, Febrero 18, 2004
A diferencia de aquellos que buscan elementos mágicos y tremendistas en los célebres Manuscritos del Taxi Heathrow Airport Mar Muerto, la verdadera magia de esos pergaminos es que nos devuelven la memoria, dijo aquí el rabino Adolfo Daniel Roitmann.
En los rollos no encontramos recetas mágicas ni esotéricas al estilo de Nostradamus, pero ellos significan un extraordinario aporte al diálogo interreligioso de nuestro tiempo, puntualizó el experto judío nacido en Argentina que desde 1994 se desempeña como curador y director del Santuario del Libro del Museo de Jerusalén.
Roitmann cautivó con su cálido humor y un virtuoso despliegue de conocimientos a la audiencia que asistió a su seminario para escuchar acerca de los rollos.
"La mayoría de los historiadores piensa que su materia es la más importante; yo estoy seguro de que la mía lo es", dijo, en tono de broma, refiriéndose al excepcional material bajo su custodia.
La primera parte de su conferencia, celebrada el martes 17 en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, versó sobre la importancia de los manuscritos como fuente documental para el conocimiento de un período crítico en la historia de Israel, que coincide con los orígenes del cristianismo.
Ninguna de las fuentes-escrituras rabínicas, narraciones históricas de Flavio Josefo, materiales dispersos en la literatura griega y latina, los escritos del Nuevo Testamento o la arqueología-eran originales de la época, por lo que el descubrimiento de los rollos "cambia la historia del conocimiento", señaló.
Roitmann se refirió después a la comunidad de Qumran, de la cual se han conservado su biblioteca -los rollos del Mar Muerto--, edificios y objetos, y hasta un cementerio con 1,200 tumbas. "El ideal de cualquier investigador", señaló.
La comunidad de Qumran era sectaria y monástica, dijo, y sus textos bíblicos preferidos eran el Deuteronomio, del cual se hallaron 27 copias en los rollos, los Salmos, con más de 30 copias, e Isaías, con 18 copias, una de ellas completa que tiene una longitud de 7 metros y 35 centímetros.
Era una comunidad con una rica vida litúrgica -entre los manuscritos no bíblicos se han encontrado 300 oraciones-y una fuerte orientación escatológica, manifestada en su predilección por la profecía de Isaías, señaló.
Qumran fue destruida por las huestes romanas en el verano del año 68, cuando ya había existido por cerca de ciento cincuenta años, y estaba en marcha la consolidación del cristianismo primitivo, lo que, en opinión de Roitman, permite establecer algunos puntos de contacto e influencias sobre un movimiento, el cristianismo, que en sus orígenes era judío.
Así, por ejemplo, existe un claro paralelismo entre la figura de Juan el Bautista y algunas de las prácticas de la comunidad de Qumran.
Juan predicaba en el desierto, practicó el bautismo con agua y predicó acerca del fin de los tiempos. Los miembros de la comunidad se aislaron en una suerte de vida monástica en el desierto, enfatizaron el bautismo como purificación -se encontraron diez pilas bautismales en las ruinas de Qumran-y también privilegiaron una lectura escatológica, destacó.
En opinión de Roitman, también es probable que Jesús haya recibido alguna influencia de la comunidad de Qumran, especialmente en sus ideas acerca de la pobreza y del divorcio.
En todo caso, una frase de Jesús que por mucho tiempo confundió a los especialistas, se entiende hoy a la luz de las enseñanzas de la comunidad de Qumran.
En el Sermón de la Montaña, Jesús dice: "También han oído que se dijo: 'Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo'" (Mateo 5, 43). La primera parte del dicho, 'ama a tu prójimo', se encuentra en Levítico (19, 18), pero la expresión 'odia a tu enemigo' no se encuentra en las Escrituras, explicó Roitman.
Sin embargo, en un manuscrito llamado "Regla de la Comunidad", a los iniciados en la secta de Qumran se les exige "amar a todos los hijos de la luz" y "odiar a todos los hijos de las tinieblas". Es presumible que Jesús tuviera en mente esa doctrina de los qumranitas cuando pronunció su frase en el sermón de la montaña, afirmó.
"La gran tragedia es que cristianos y judíos nos olvidamos que Jesús fue judío", dijo Roitman al concluir su disertación, y llamó a crear un nuevo lenguaje luego de dos mil años de malentendidos. (095/2004).

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