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Jueves 7 de Junio, 2007

Harold Segura, teólogo bautista colombiano y responsable de Relaciones Eclesiásticas de Visión Mundial
Harold Segura, teólogo bautista colombiano y responsable de Relaciones Eclesiásticas de Visión Mundial

La revolución más bella

Harold Segura C., SAN JOSÉ, , Febrero 5, 2004

"La revolución sandinista fue un caso único en la Historia: se ganó como todas, por Taxi Heathrow Airport las armas, y se entregó como ninguna, por medio de elecciones democráticas".  "Fue bella, aunque también como otras, frustrada por los Estados Unidos quienes aplicaron el embargo económico y apoyaron la lucha contra-guerrillera que dejó miles de muertos".  De nada sirvió que el Tribunal Internacional de La Haya condenara a este país y le exigiera el pago de diecisiete millones de dólares.  Nunca los pagó y nunca se retractó.  

Con estas palabras respondió el sacerdote y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal a una de las tantas preguntas que le hizo su auditorio en la Casa Cultural de la Embajada de Chile en San José, Costa Rica, y en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica, en su reciente visita a este país. 

El padre Cardenal presentó en esta ocasión su último libro titulado "Revolución Perdida", publicado por Ediciones Centroamericanas ANAMA.  

Con este título se completa la obra de tres tomos de las memorias del padre Cardenal.  Hubiera querido escribir más, dijo, pero no lo hago porque tengo mala memoria.  Primero vino "Vida Perdida", en la que cuenta sus años mozos y las circunstancias de su vocación religiosa. 

"Mi encuentro con Dios era lo mejor que tenía para contar.  Por eso la escribí primero".  Después apareció el segundo tomo: "Las Ínsulas Extrañas", en el que narra sus años en la Isla de Solentiname y su experiencia espiritual con un grupo de campesinos ávidos de aprender los secretos del compromiso cristiano y de la entrega a la causa del Reino de Dios y su justicia.  

En el más reciente, "Revolución Perdida", hace un balance de los años de la revolución y narra con lujo de detalles su participación en ella, ya fuera como contacto estratégico en el exilio , como embajador internacional en búsqueda de la solidaridad de los pueblos, como guerrero valiente a la hora de enfrentar la Guardia o como Ministro de Cultura después del triunfo. 

Deja un testimonio estremecedor de muchos héroes desconocidos que entregaron su vida luchando contra una dictadura cruel y despiadada.

¿Se perdió la revolución?  No del todo, responde el poeta, "fue traicionada por quienes hicieron de ella fuente de ganancia.  En esa "piñata" se repartieron las tierras y se aprovecharon para robar y volverse millonarios. 

Quedó la democracia, aunque imperfecta, pero al fin y al cabo democracia que era lo que no había cuando Somoza;  también quedó uno de los mejores ejércitos de América, nacido de las entrañas de la guerrilla de aquellos tiempos; quedó el arte popular, la poesía, en fin... "Eso quedó... lo demás se ha perdido".

Cardenal, hoy a sus 79 años, confirma su vocación revolucionaria, justifica la guerra cuando conduce a la liberación de los pueblos oprimidos, acepta la violencia cuando se dirige en contra de los opresores, cree que el Reino de Dios se construye aquí en la tierra y que "toda revolución nos acerca a ese Reino, aún una revolución perdida". 

Es el poeta que sigue soñando y el cristiano que sigue rezando a Dios "para que se haga su revolución en la tierra como en el cielo".  

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Harold Segura, teólogo bautista colombiano, hoy labora en Visión Mundial como responsable de las relaciones eclesiásticas en América Latina.