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Jueves 7 de Junio, 2007

Hilario Wynarczyk, sociólogo argentino
Hilario Wynarczyk, sociólogo argentino

El Gauchito Gil, santo popular

Hilario Wynarczyk, BUENOS AIRES, Argentina, Enero 16, 2004

El 8 de enero, como todos los años,  una multitud se reunió en el  principal Taxi Heathrow Airport santuario del Gauchito Gil,  en la ciudad de Mercedes, localizada en el centro de la provincia de Corrientes. Cuando Antonio Jesús Gil murió degollado hace 130 años, las autoridades  lo consideraban un ladrón peligroso.

Para otras personas  el gaucho correntino fue un benefactor de los humildes que repartía entre ellos las cosas que les robaba a los propietarios de latifundios denominados "estancias". La cultura popular hace sus procesos y tiene su propia alquimia. El que en el segundo cuarto del siglo XIX fuera tal vez un bandido rural, convive en la mente de los peregrinos junto con otras entidades de origen católico.

La oración en su almanaque alusivo dice, "Gauchito Antonio Gil: Humildemente te pido intercedas ante Dios para que se cumpla el milagro que tanto necesito. Te prometo que cumpliré mi promesa y te brindaré mi fiel agradecimiento, hoy y todos los días de mi vida".

Otra variante de la oración dice "y te prometo que cumpliré mi promesa, y ante Dios lo haré ver, y te brindaré mi fiel agradecimiento y demostración de fe en Dios y en vos, Gauchito Gil, amén".

El almanaque tiene la imagen de un gaucho de largos cabellos negros ondulados sujetados con una vincha de color rojo, pañuelo al cuello y faja, ambos también de color rojo. En la mano derecha sostiene unas boleadoras, instrumento arrojable formado por dos bolas unidas por una cuerda de cuero, usada en el siglo XIX para cazar caballos, vacas, avestruces y tambien para pelear contra personas.

La camisa y la bombacha del Gauchito son celestes, posiblemente a semejanza del cielo y la bandera argentina. Como todo gaucho lleva bombacha,  que consiste en un pantalón de montar muy amplio pero ajustado en los pies, y chiripá, un poncho atado como un calzón por encima de la bombacha.

Detrás y a la altura de su cabeza, se abre una cruz enorme de color marrón rojizo, rodeada por haces de luz dorada y rojiza que surgen como si fueran la emisión de un aura de espíritu y poder desde la misma cruz . Alrededor hay un cielo celeste con algunas nubes.

Aunque para muchos católicos es una figura pagana, el Gauchito Gil convive con los santos católicos en un mismo sistema de creencias populares. Es lo que pude comprobar personalmente.

Hace dos semanas viajé a Villa de la Quebrada en la provincia de San Luis. En ese lugar viven pocas personas. Pero cada mes de  mayo durante cinco días aparecen  150.000 almas. Peregrinan para visitar el santuario de la Virgen y el Cristo de la Quebrada,  a lo largo de una pesada espiral en la montaña donde se reproducen momentos del martirio de Jesús.

Sin embargo a la entrada de la Villa también encontré un santuario del Gauchito Gil con sus  siempre presentes banderas rojas en forma de triángulos.  El Gauchito murió, pero ahora es un  espíritu  que desde el más allá sobrenatural, podría  interceder ante Dios y  hacer o propiciar milagros en el plano natural.

Tiene fuerzas como los santos  venerados por el pueblo. Los creyentes hacen una transacción con el Gauchito, le piden milagros y a cambio le ofrecen promesas y ofrendas y  le prenden velas rojas. Así le agradecen las curaciones milagrosas.

Las reunioes de los fieles del Gauchito  incluyen  bailes y consumo de bebidas alcohólicas. La fiesta criolla no es exclusiva de esta figura considerada por muchos católicos como una intrusión pagana. Y no es incompatible con la santidad y el poder de la santidad.

En las reunioes de la Villa de la Quebrada en los meses de mayo, también los devotos  celebran bailes y consumen bebidas alcohólicas. El fisco de la Villa  repleta de  puestos de venta  obtiene un buen lucro de los peregrinos.

Este 8 de enero los visitantes del  Gauchito en Mercedes superaron las 100 mil personas. Hubo puestos de venta de recuerdos, comidas y bebidas En la pista de baile  sonaba el chamamé, la música de  Corrientes. Pero yo no compré en ese lugar el calendario con su imagen. Lo compré en la Plaza del Congreso de la República, en el centro de la Capital Federal. Estaba junto con calendarios que tenían diversas figuras de la Virgen Desatanudos y otros santos, héroes de la cultura popular y la política, y de un bebé con los colores y las estrellas del Club Boca Juniors.

Con tanto público, la convocatoria anual del Gauchito en la ciudad de Mercedes compite, sin dejar de ocupar el segundo puesto, frente a las multitudes que atrae  el santuario de la virgencita de Itatí, Madre de Corrientes, en otra ciudad de la misma provincia.

Seguramente que no es casual la importancia del Gauchito en ese punto de la geografía argentina. Corrientes es un lugar de paso entre  Argentina, Paraguay y Brasil. Algo así como un fuerte laboratorio de tradiciones amerindias.

Algunos evangélicos especializados en combatir espíritus territoriales  suelen tomar como objeto de sus oraciones de guerra contra espíritus malos,  las figuras de San La Muerte y el Pombero, irradiados desde Corrientes.

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Hilario Wynarczyk  - hilariowynarczyk@ciudad.com.ar - es sociólogo de la Religión, miembro de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, Argentina.