Lucha por la justicia económica entra a nuevo escenario, dice secretario del CLAI
QUITO, Ecuador, Diciembre 10, 2003
El fracaso de las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio en Cancún y la Taxi Heathrow Airport recomposición en el perfil del Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), en Miami, colocan a los movimientos sociales ante un nuevo escenario en su lucha por la justicia económica, declaró Angel Luis Rivera Agosto, coordinador del Programa de Fe, Economía y Sociedad del Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI).
Mientras en Cancún la resistencia de los países pobres a asumir la agenda de los más desarrollados fue más o menos clara, en Miami, Estados Unidos plantea una reducción en el perfil de un acuerdo regional ante la búsqueda de la reelección del presidente George Bush y la presión de los industriales frente a la diplomacia brasileña, agregó.
Asoma así, indicó, la mano dura de Estados Unidos, buscando adelantar una Zona de Libre Comercio con Centroamérica y el Caribe, sin la participación de Cuba, una Zona de Libre Comercio con la Región Andina, sin la participación de Venezuela, y el enfrentamiento diplomático con el MERCOSUR, para debilitar la gestión y capacidad de Argentina y Brasil en el escenario latinoamericano y caribeño.
Resulta curioso que luego de finalizadas las negociaciones en Miami, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, en una entrevista a la cadena de noticias CNN, asume la crítica a la posibilidad de acuerdos sub-regionales en "coexistencia pacífica" con el ALCA.
Este panorama fue presentado y analizado en un cónclave de cincuenta movimientos sociales, celebrado en Nueva Delhi, India, por un organismo cristiano de cooperación internacional, indicó Rivera.
No cabe duda que estamos ante un punto de crisis. Cuando hablamos de crisis, lo hacemos desde una perspectiva de discernimiento y desafío, como se ha planteado desde el movimiento ecuménico, a través del Foro Regional del Compartir Ecuménico de Recursos (FOCER), instancia del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y del CLAI.
Discernir el momento actual significa aceptar que nos enfrentamos a una agenda más nacional y subregional en la lucha contra el modelo capitalista neoliberal de nuevo cuño. El desafío al accionar de los movimientos sociales es más local, de frente a los gobiernos nacionales y a los emporios económicos de nuestros países que guardan relación con las transnacionales, anotó.
La experiencia de abogar por mayor justicia económica para nuestros países de América Latina y el Caribe se vuelve confusa, a medida que el modelo capitalista neoliberal se reinventa a sí mismo y se resiste a una profunda transformación en pro de las mayorías en nuestro continente, indicó.
Por un lado, dijo Rivera, las instituciones financieras internacionales alegan que ellas están cambiando y adaptándose a las necesidades de los tiempos. Por el otro, los países más desarrollados insisten en colocar una plataforma de "comercio libre" como única alternativa a la superación de la pobreza.
En tercer lugar, agregó, las propias organizaciones sociales en la resistencia global reflejan algunas diferencias en la lectura de los últimos acontecimientos así como al acercamiento y búsqueda de un modelo económico alternativo mundial.
A manera de ilustración sobre cómo se va transformando el panorama socioeconómico, Rivera destacó que, en un reciente diálogo entre el CMI, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), se podía apreciar cómo las instituciones financieras insisten en presentarse como sensibles ante los planteamientos de desarrollo sustentable, conciencia ambiental y erradicación de la pobreza.
El BM mostraba mayor habilidad para apropiarse de los términos sociales antes mencionados y alegaba estar en sintonía con mayor justicia y equidad para los países pobres del orbe, pero, para él, las soluciones transitan a través de aprovechar las propias "bondades" que el sistema provee para adelantar causas sociales.
El FMI alegaba comprender la situación pero sostenía la inevitabilidad de las condiciones socioeconómicas internacionales así como la inexistencia de alternativas reales frente al modelo económico actual.
No obstante, ambos hacían causa común sosteniendo que el aumento en el Producto Interno Bruto de los países a partir del final de la Segunda Guerra Mundial demuestra que nos encontramos en el "mejor de los mundos posibles".
Como conclusión a su reflexión, Rivera invitó a los movimientos sociales a forjar un accionar más directo en el plano local, con los gobiernos nacionales y los emporios económicos de los países que guardan relación con las transnacionales.
Asimismo, requirió una mayor profundización en la formación y participación comunitaria, que trascienda el ámbito de las propias organizaciones sociales. Se trata de forjar procesos educativos populares, materiales didácticos e involucramiento de la sociedad civil en la resistencia al modelo y en la construcción y visibilización de nuevas formas de hacer economía.
Paulo Ayres Mattos
Os comentários sobre Cancun e Miami são oportuníssimos. Realmente o quadro está sendo reconfigurado. Creio que seria muito importante o Programa de Fé, Economia e Sociedade do CLAI fazer uma análise sobre os posicionamentos dos governos argentino e brasileiro neste processo já que ambos países juntos formam uma parte substancial do mercado latino-americano.
Paulo Ayres Mattos

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