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Lunes 12 de Noviembre, 2007

Más que palabras /3

Manuel López, MADRID, España, Diciembre 1, 2003

Lo visual es sin duda una de nuestras asignaturas pendientes como pueblo de Dios. Y Taxi Heathrow Airport también una de nuestras grandes contradicciones. Siendo como somos históricamente un pueblo eminentemente literario en origen (la Biblia) y verbal en la expresión (el sermón), uno no acaba de entender el manifiesto desinterés de las denominaciones protestantes en “lavar la cara” a nuestros periódicos y revistas, por no hablar de nuestra producción audiovisual.

Salvo honrosas excepciones -este medio digital es una de ellas-, el grueso de los medios de comunicación evangélicos son técnicamente impresentables en sociedad. En las revistas, sermones impresos; en la radio, sermones radiados; en la tv, sermones televisados…

De todos los medios a nuestro alcance, el que más les “mola” a nuestros líderes son las producciones... ¡de televisión! Ay, el ego, el amor a la propia imagen…

El resultado, casi exclusivamente programas planos y monocordes de “bustos parlantes”, habla por sí solo. En la iglesia de la que soy miembro desde hace tres décadas he oído comentar e incluso debatir escritos de autores protestantes, pero jamás oí a ningún hermano o hermana comentar desde el púlpito un programa evangélico de televisión.

Se ignora lo que ocurriría si los periodistas nos metiéramos a predicadores. El resultado del experimento contrario, en cambio, sí es bien conocido: o bien murgantes “chous” unipersonales (modelo USA) o bien insufribles “tostones” audiovisuales diseñados en despachos eclesiásticos (modelo Europa fría).

En el entorno de los nuevos movimientos “evangelicales”, cada vez más desvinculados del protestantismo histórico, se exacerba el cultivo del hemisferio izquierdo de nuestro cerebro (la parte >audio< del mismo, la emocional) propiciando la atrofia del derecho (la racional y >visual<).

Si algún lector se siente tentado de llevarse las manos a la cabeza por lo que estoy diciendo, le suplico encarecidamente que abra su Biblia en la primera carta de Pablo a los Corintios, capítulo cuatro, versículo veinte. Dice así: “El reino de Dios no es cuestión de palabras, sino de poder” (Versión Popular “Dios habla hoy”; otras versiones sustituyen “poder” por “virtud” o “hechos”).

No es éste un pasaje bíblico sobre el que se suela predicar mucho. Pero “lo escrito, escrito está”. Lo cierto es que no hay semiólogo o comunicólogo que no coincida en señalar que “el ser humano se expresa de mil maneras diferentes; algunas veces verbaliza”.

(Continuará)

Manuel López es periodista, editor y profesor de Ciencias de la Comunicación. Miembro de la Primera Iglesia Bautista de Madrid.