
El derecho a la comunicación desde la perspectiva de WACC expuso Naylor
SAO PAULO, Brasil, Noviembre 10, 2003
Como comunidad de fe, creemos que la intención de Dios es integrar los valores de Taxi Heathrow Airport su Reino a la realidad social y cómo lograr esa integración es parte de nuestra tarea. Como comunicadores consideramos que el derecho a la comunicación constituye el núcleo de esos valores, afirmó Randy Naylor, secretario general de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristianas (WACC por sus siglas en inglés).
En una intervención ante el Seminario sobre Derechos del Ciudadano en la Sociedad de la Información, que se realizó en la Universidad Metodista de Sao Paulo, del 6 al 9 del corriente mes, Naylor habló sobre El Derecho a la Comunicación desde la perspectiva de la WACC.
Tomando como referencia al episodio bíblico de la torre de Babel, señaló que sus constructores querían "hacerse un nombre" y que Dios confundió sus lenguas por esa razón. Esta no es una excusa para culpar a Dios por nuestras dificultades en comunicarnos los unos a los otros, sino porque presenta una conciencia muy temprana del poder que tiene la comunicación, indicó.
Por una parte, el que la gente se junte y hable un solo idioma puede parecer algo maravilloso. Dios no se opone a la construcción de ciudades, pero Dios sí se opone a nuestros esfuerzos destinados a la glorificación de nosotros mismos, señaló.
De manera que cuando nosotros reflexionamos sobre el derecho a comunicar es sumamente importante que lo hagamos teniendo presente en qué forma este "derecho" ayuda a construir comunidad, cómo facilita una vida plena, de qué manera este derecho valora a las personas en tanto sujetos del amor de Dios, dijo.
En la WACC abordamos este tema a través del prisma de los principios cristianos de la comunicación. Afirmamos que la comunicación crea comunidad, es participativa, libera, apoya y promueve las culturas, es profética, precisó Naylor.
WACC está fuertemente involucrada en la Campaña por los Derechos de la Comunicación en la Sociedad de la Información y en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información que prepara las Naciones Unidas para el próximo mes, agregó.
Por primera vez, indicó, se va a realizar una cumbre de la ONU en la que se propone la participación de gobiernos, la industria y la sociedad civil. Esta cumbre parece enfocada en la tecnología.
Antes de pensar en qué torre tan grande podemos construir con nuestros logros tecnológicos debemos concentrarnos en el derecho a la comunicación, asegurarnos de que el sistema político-económico y las estructuras construidas a partir del ser humano estén consolidadas, anotó.
Este aspecto. enfatizó, quedó muy claro cuando WACC organizó un seminario sobre "Refugiados y el derecho a la comunicación" en Africa. Esta región tiene más refugiados que cualquier otra región del mundo. Lo primero que descubrimos es que los refugiados no podían participar por la inseguridad en los campos de refugiados. Esperábamos dialogar con los refugiados, pero terminamos dialogando sobre los refugiados.
Los refugiados carecen de los derechos que las leyes y acuerdos internacionales otorgan a otros sectores. El único grupo que juega un papel en la comunicación es la Cruz Roja Internacional, y su único esfuerzo es tratar de conectar a la gente que habita en los campos de refugiados con miembros de sus familias que viven fuera de ellos, precisó.
El derecho a la comunicación debe garantizar también el derecho a la participación. Hay un proyecto en Corea que ilustra que la gente quiere participar en la comunicación. Un periódico virtual, "Oh My News", se alimenta casi totalmente de la investigación, observación y contribuciones de cerca de 14.000 periodistas voluntarios, señaló Naylor.
En el espacio de 2 años creció de la nada a ser reconocido en la actualidad como la octava más importante fuente de noticias en Corea. Oh My News demuestra cómo los valores que WACC afirma pueden ser aplicados exitosamente, indicó.
En las próximas semanas la WACC va a publicar un nuevo libro "Muchas voces, una visión". Un latinoamericano, el peruano Rolando Pérez, ha contribuido con uno de los capítulos de este libro, precisó.
En el libro, nos preguntamos: ¿Qué es lo que significa el derecho a la comunicación para millones de personas marginadas por los intereses políticos y económicos del Norte?.
También observamos cómo la concentración de la propiedad de los medios, el activismo político y la diversidad cultural, así como la brecha digital, afectan el derecho a la comunicación y a un acceso igualitario o equitativo y la participación en un proceso de toma de decisión democrática, dijo.
Sean O'Siorcu, mencionó, ha destacado que el gran desafío para que la gente se interese en el derecho a la comunicación está en plantear la pregunta de modo tal que tome en cuenta a la diversidad regional y que permita a las personas familiarizarse con estos temas de manera muy práctica.
Para la WACC, afirmó Naylor, ésta es una área donde tenemos cierta incidencia, ya que a través de las asociaciones regionales podemos asegurar tanto una reflexión que se sostenga en la diversidad como una práctica que no soslaye las cuestiones globales.
Uno de las formas en que la reflexión regional sobre el derecho a la comunicación puede aportar es estudiar y proveer pautas sobre las mejores formas de crear espacios y entornos democráticos.
¿Cómo podemos reapropiar el uso del conocimiento y el dominio público, cómo reclamar los derechos políticos y civiles en la sociedad de la información, cómo podemos asegurar que el acceso a la sociedad de la información sea equitativo y esté al alcance de todos?
Estos son temas globales, pero las respuestas a ellos solamente serán válidas en tanto que éstas se desarrollen dentro de las realidades y experiencias regionales, expresó.
Casi como una superación a la experiencia comunicacional de Babel, el libro de Los Hechos habla de otra experiencia de lenguajes. El día de Pentecostés, puntualizó. "Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua".
En una situación donde era natural asumir que la comunicación era imposible, de repente no solamente fue posible, sino también una realidad. Tocado por el Espíritu de Dios, el derecho a la comunicación se encarnó y se hizo parte de la experiencia de la gente, indicó.
El nuevo logo de la WACC expresa nuestro compromiso con el Derecho a la Comunicación. Sugiere que nuestro ministerio de la comunicación es ejercitado dentro de una suerte de "fresco" que grafica a personas comprometidas con la comunicación y que el objetivo final de nuestro trabajo es ser consecuentes con la opción preferencial de Dios por los pobres, lo cual la resumimos en la frase "Tomando partido", concluyó.

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