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Miércoles 19 de Noviembre, 2003

Ariovaldo Ramos, presidente de Visión Mundial-Brasil, critica con severidad a sectores de la iglesia [Foto:VM-Brasil]
Ariovaldo Ramos, presidente de Visión Mundial-Brasil, critica con severidad a sectores de la iglesia [Foto:VM-Brasil]

Tema de la negritud es abordado en Congreso de Evangelización

BELO HORIZONTE, Brasil, Noviembre 7, 2003

La Iglesia necesita abordar la temática racial, superar la demonización de la cultura afro y Taxi Heathrow Airport volver las miradas a las más de dos mil comunidades remanentes de las poblaciones negras en el país, si quiere asumir la Misión desde una perspectiva integral.

"La Iglesia tiene que hacer una reparación teológica en favor de la negritud", agregó el coordinador del Foro de Liderazgo Negro Evangélico, Hernani da Silva, en el II Congresso Brasileño de Evangelización (CBE2), reunido en Belo Horizonte del 27 de octubre al 1 de noviembre.

Da Silva lideró el grupo de discusión sobre "discriminación, exclusión e inclusión" en el CBE2. El Congreso dio un espacio para la cuestión de la negritud, motivado por su comprensión social del evangelio de Cristo y por la perspectiva de alcanzar al ser humano en su integridad.

Pocos participantes del CBE2, según Da Silva, tenían un conocimieno de la cuestión de la negritud en el Brasil y muchos afrodescendientes, participantes en el evento, se sintieron gozosos al percibir que la Iglesia comienza a abrir espacios en su agenda para analizar ese tema.

En el grupo de discusión, Hernani da Silva explicó cómo nace un prejuicio y mostró las diversas formas prejuiciosas que existen en las iglesias evangélicas en relación a la negritud. Los evangélicos demonizan la cultura afro, manifestó. "Para desconstruir esa demonización, necesitamos mirar al cristianismo también por su matriz africana", dijo Da Silva.

El presidente de Visión Mundial Brasil, reverendo Ariovaldo Ramos, destacó en el CEB2 los contrastes que existen en el Brasil, que tiene una de las democracias raciales más celebradas al lado de un racismo pérfido. Este racismo "es sutil, no confesado y disfrazado de problema sócio-económico, donde el negro, cantado en prosa y verso, no logra ser ciudadano y está condenado a la pobreza y a la ignorancia".

Brasil tiene uno de los pueblos que más confiesa a Dios "al lado de una vergonzosa manipulación religiosa y de arraigadas prácticas de supertición, que lo hace prisionero de fuerzas malignas", afirmó.

Como un profeta del Antiguo Testamento, Ramos señaló aquella parte de la iglesia brasileña que más crece, aparentemente. Ese sector,  expresó, en lugar de denunciar la injusticia social e incentivar una economía solidaria, "pasó a predicar una teología que sustenta la desigualdad, al afirmar que la riqueza debería ser el objetivo del creyente".

En lugar de denunciar la miseria y la deuda del Estado con los excluidos, esa iglesia "pasó a denunciar la probable poca fe de los desgraciados; en lugar de combatir el racismo, "pasó a estigmatizar como maligno todo lo que se relaciona con la cultura negra, como si el demonio fuese negro y, por tanto, todo lo que es negro fuese demonio".

El líder de Visión Mundial Brasil dijo que es necesario repensar la teología sistemática y la identidad protestante, y reflexionar "sobre formas de hacer entender el mensaje de la cruz en un mundo en mutación".

Destacó: "Tenemos un Reino para vivir y manifestar", recordando que el creyente no está solo en eso, sino que cuenta con la presencia del Espíritu Santo, que llevará a la Iglesia en el Brasil a un avivamiento que aún no ha conocido, el avivamiento que llama a la historia el clamor de Jesús: "Bienaventurado los pobres, porque de ellos es el Reino de Dios".