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Sábado 11 de Febrero, 2006

Ricardo Verástegui, periodista peruano [Foto: FOS]
Ricardo Verástegui, periodista peruano [Foto: FOS]

¡No me ayudes compadre!

Ricardo Verástegui , LIMA, Perú, Noviembre 3, 2003

La vieja conseja popular ¡No me defiendas compadre! calza muy bien con la supuesta ayuda Taxi Heathrow Airport que Estados Unidos y los países del Norte ofrecen de gobierno a gobierno, o de organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial (BM), a las naciones pobres de América, África y Asia. 

Estas naciones arrastran por siglos las pesadas cadenas de la dependencia a los designios del capital transnacional, hoy principal actor del teatro del mundo con el nombre artístico de globalización.

Al respecto, las palabras pronunciadas por el canciller cubano Felipe Pérez Roque, en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), resultan sumamente ilustrativas. Pérez Roque dijo: "Los países desarrollados ofrecerán este año a los países del Tercer Mundo (como ayuda oficial al desarrollo) unos 53 mil millones de dólares. A cambio le cobrarán por concepto de intereses de la deuda externa más de 350 mil millones de dólares y al final del año nuestra deuda externa habrá crecido".

Frente a este panorama bien podemos decirle a quienes, como Estados Unidos y otros, nos repiten que somos sus "socios" (para saquear nuestros recursos y riquezas), ¡No me ayudes compadre!

Situación que se agrava por la ceguera de las clases dominantes de nuestros países y sus empleados que tienen una política genuflexa ante el neoliberalismo global que - mediante el FMI - ha llevado al fracaso económico, a la conmoción social permanente y a la inestabilidad política a las naciones del Tercer Mundo.

Clases dominantes que - además de demostrar que no son las clases dirigentes que requerimos para salir de nuestra realidad de postración y subdesarrollo - hacen oídos sordos a las voces de los pobres y miserables para obedecer servilmente la voz de las transnacionales o los países ricos que se expresan a través de la Organización Mundial del Comercio (OMC) o del imperialismo norteamericano.

El reciente caso de la caída del presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, por gobernar, según expresión de miles de campesinos aymaras, para Estados Unidos y no para Bolivia; así como el retiro del Perú del Grupo de los 21 (G-21) que, con Brasil a la cabeza buscaba negociar mejores condiciones para nuestro comercio, son pruebas palmarias de lo que sostenemos.

El caso particular del Perú, cuyo gobierno lo hizo salir del G-21 con el pretexto de lograr allanar el camino para la suscripción de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, pues a éste no le agrada negociar con grupos políticos que buscan el enfrentamiento, es algo que nos llena de vergüenza y parece confirmarnos que no hay peor enemigo de un pueblo pobre que el que  lo gobierna con rostro autóctono, pero con mentalidad de rico.

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Ricardo Verástegui, es periodista peruano, miembro de la Iglesia Evangélica Luterana