Relaciones Iglesia-Estado a partir de la Reforma Protestante
Oscar Amat, LIMA, Perú, Octubre 31, 2003
En conmemoración del aniversario de la Reforma 64 líderes de las iglesias evangélicas peruanas analizaron Taxi Heathrow Airport las "Relaciones Iglesia-Estado en la Reforma Protestante", su impacto en la democratización de la sociedad y los desafios que plantea en la actualidad.
El evento fue organizado por el Instituto de Estudios de la Comunicación y el Instituto Cristiano de Estudios Sociales "John A. Mackay" y tuvo lugar el pasado lunes en las instalaciones de la Sociedad Bíblica Peruana.
El panel estuvo formado por el sacerdote jesuita y profesor de la Pontificia Universidad Catolica del Perú, Jeffrey Klaiber, historiador, estudioso del fenómeno evangélico peruano desde hace varios años y por el pastor Pedro Arana Quiroz, ex constituyente de la República, pastor presbiteriano y presidente del Instituto Mackay.
En las exposiciones y el posterior conversatorio se abordó el aporte protestante a los fenómenos de: democracia social, tolerancia religiosa y educación popular; las diferencias en el contexto de modernidad y posmodernidad en las relaciones Iglesia-Estado y los desafíos de la Reforma Protestante al trabajo ecuménico de las iglesias evangélicas en América Latina.
Respecto a la perspectiva histórica de la Reforma se destacó su importancia en la consolidación de un proceso de autonomía del control del poder político con respecto al poder religioso. Al abrirse la posibilidad de un cristianismo no católico, que no enfatizaba el dominio del poder temporal, la posibilidad de convivencia de dos lógicas autónomas: la política y la religiosa, abrió la puerta para la consolidación de los posteriores estados-nación de Europa Occidental.
La Reforma Protestante, por otra parte, no sólo fue un fenómeno de trascendencia religiosa, sino que abrió al mundo moderno las perspectivas de democracia social, tolerancia religiosa y educación popular.
El aporte calvinista, por ejemplo, con su énfasis en el gobierno consistorial de la Iglesia, fue un modelo que las ciudades protestantes asumieron para el gobierno de la sociedad civil. Este esquema de círculos concéntricos de poder fue un paso decisivo en la posterior independencia de los poderes de la nación y el establecimiento de un gobierno representativo de tipo democrático.
Lo mismo se puede decir con respecto a la tolerancia religiosa, que empezó luego de las guerras religiosas, cuando se comprendió la necesidad de coexistir de manera pacífica en medio de diversas manifestaciones del cristianismo.
Los protestantes, por otro lado, con su preocupación por la difusión de la Biblia, promovieron la implantación de escuelas dirigidas a los sectores populares de los centros poblados, a fin de que pudieran asumir su fe, lo que trajo como consecuencia procesos de alfabetización en los sectores menos favorecidos de la poblacion.
Si la Reforma Protestante tuvo como consecuencia directa la consolidación de procesos de secularización en las relaciones Iglesia-Estado, en el conversatorio se señaló que los herederos de la Reforma han construido una espiritualidad en los tiempos posmodernos que no retoma esos postulados.
En las relaciones Iglesia-Estado, opinaron los participantes, se ha ingresado más bien en una época de integrismos socio-religiosos e incluso fundamentalismos políticos de cuño protestante o evangélico, que están en la base de procesos de dominación de la esfera pública a partir de la lógica religiosa.
La herencia Reformada ha dejado abierto el desafío de considerar la importancia del diálogo ecuménico y el trabajo de unidad al interior del campo religioso evangélico, así como la necesidad de diálogo con otras confesiones cristianas no-evangélicas y al trabajo conjunto en acciones concretas alrededor de puntos que las unen, respetando las diferencias.
Por otra parte, se señaló, las sociedades civiles en América Latina son eminentemente religiosas y las consecuencias de los procesos de secularización del mundo moderno no han afectado al continente de la misma manera que a Europa. Esto significa un desafío constante para el análisis de la presencia religiosa en la vida pública de los países latinoamericanos.
El rol que ha desempeñado la religión en nuestro continente tiene que ver con la esfera pública por definición.
Ahora se plantea analizar cuál debe ser el tipo de compromiso por el que se va a orientar la acción social cristiana en el mundo: Si será el servicio sacrificial, la búsqueda de la justicia y la preservación de la vida humana o el espíritu anti cristiano de dominación y conquista de las estructuras políticas para el beneficio de unos cuantos, aunque sean los propios evangélicos.

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