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Martes 11 de Noviembre, 2003

Evangélicos afrodescendientes buscan romper el silenco de las iglesias

BELO HORIZONTE, Brasil, Octubre 27, 2003

 El Foro de Líderes Negros Evangélicos dirigió al II Congreso Brasileño de Evangelización (2CBE), que Taxi Heathrow Airport se inicia hoy 27, en esta ciudad, una declaración en la que pide que se ponga fin a la omisión y el silencio de la iglesia evangélica respecto a la problemática del negro en Brasil.

La Iglesia Evangélica brasileña "sólo podrá vivir verdaderamente su misión integral si estudia el problema del afrodescendiente. Tenemos la convicción de que estamos viviendo tiempos de la manifestación de Dios entre nosotros y comprendemos que los cristianos fueron puestos en el mundo para ser conciencia de la sociedad", dice el documento.

La declaración fue preparada en una reunión realizada en la Cátedral de la Iglesia Presbiteriana Independiente de Sao Paulo, el sábado 18 de octubre, y en la que participaron negros y negras metodistas, bautistas, anglicanos, católicos y de las Iglesias Dios en Cristo y Brasil para Cristo. El encuentro fue convocado por Visión Mundial.

Los afrodescendientes evangélicos anotan que los misioneros enviados a Brasil, especialmente los procedentes del Sur de Estados Unidos después de la Guerra de Secesión,  se propusieron "ganar a la élite brasileña y constituir sus iglesias. Sólo se manifestaron a favor de la abolición de la esclavitud cuando todo Brasil estaba convencido de que tenía que terminar".

El manifiesto lamenta que la Iglesia Evangélica nunca expresó, oficialmente, su posición ante la esclavitud en Brasil. "Han pasado más de 100 años y las iglesias mantienen su silencio cobarde y pecaminoso, ante la realidad de opresión y racismo en que se encuentran los afrodescendientes", dice.

El grupo reconoce, sin embargo, la existencia de voces aisladas sobre el tema. En 1886, el presbiteriano Carlos Eduardo Pereira publicó, en la prensa evangélica, un artículo condenando la esclavitud a la luz de la Biblia, según el profesor e investigador José Carlos Barbosa, doctor en Historia de la Universidad de Sevilla, España, y coordinador del Centro de Investigación de la Universidad Metodista de Piracicaba.

Barbosa es autor del libro "Negro no entra en la Iglesia, es espía de bandas extrañas". En la reunión de afrodescendientes evangélicos en Sao Paulo presentó un resumen histórico del papel de los evangélicos y de las iglesias evangélicas sobre el problema negro desde el tiempo de la esclavitud. Señaló que el metodista Robert Kalley expulsó a un miembro de su iglesia por no liberar a sus esclavos.

El presidente de la Sociedad Cultural Misiones Quilombo, Hernani da Silva, que trabajó el asunto de los afrodescendientes entre los pentecostales, destacó en la reunión que la Iglesia Metodista es la única de las iglesias históricas que tiene una pastoral de combate al racismo. Los evangélicos de confesión luterana estudian la posibilidad de crear una pastoral similar y de incluir el problema negro en su agenda, anotó.

Da Silva indicó que el Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI) tiene una Pastoral de la Negritud, pero que "todavía está en el papel y necesita concretarse". La negritud no figura en la agenda de ninguna iglesia pentecostal de Brasil.

El presidente de Quilombo expresó su preocupación por la posición de las iglesias neopentecostales sobre la problemática negra, a causa de la doctrina de la prosperidad, de la guerra espiritual que promueven y de la forma en que entienden las maldiciones hereditarias.

Las iglesias pentecostales son las que tienen el mayor número de miembros afrodescendientes evangélicos, pero no es porque tengan una opción por los negros sino más bien porque los negros escogen esas iglesias porque se identifican mejor con ellos, indicó Da Silva.

El Foro propone la creación de un Consejo de Pastores y Pastoras Negros y de un grupo de información y comunicación que articulen el trabajo en favor de los afrodescendientes en el medio evangélico.

Esto con el fin, dice el manifiesto, de que las iglesias evangélicas no se queden en palabras, sermones y declaraciones, sino que emprendan acciones concretas, como programas, campañas, actos afirmativos y de reparación, sobre la problemática de la negritud.