Promotoras legales combaten la violencia
PORTO ALEGRE, Brasil, Octubre 24, 2003
Cuando alguien ingresa a la pequeña oficina de la abogada Sandra Regina Viau en el Taxi Heathrow Airport Centro Ecuménico de Evangelización, Capacitación y Asesoría (CECA), en el barrio de Scharlau, en São Leopoldo, se encuentra con un poster en la pared que dice: "Violencia sexual – Quien esconde el problema esconde la solución".
Haciéndose eco de ese lema, el proyecto "Acceso Popular a la Justicia" que promueve el CECA, busca capacitar a las mujeres para prevenir la violencia y defeder los derechos humanos y estimularlas a construir su proyecto de vida.
"Las mayoría de mujeres que atiendo aquí, que se queja de malos tratos en casa, se siente incapaz de trabajar. Por ello, intentamos elevar la autoestima de esas mujeres, incentivándolas para que procuren su autonomía e independencia", dice Sandra Regina Viau.
Aunque la violencia doméstica, física, sexual, psicológica, económica o patrimonial esté presente en hogares de todas las clases sociales, son las mujeres de bajos ingresos las que buscan apoyo en el CECA con mucho coraje.
"Los casos de abuso siguen siendo poco notificados, por un lado porque la mujer siente vergüenza, lo acepta, teme represalias del compañero, o de la familia, o porque no encuentra apoyo en el sistema jurídico", explica la abogada.
Una de las vías de acceso al CECA son las promotoras legales populares. Son mujeres, voluntarias, que viven en barrios y villas, capacitadas en legislación y derechos humanos, que multiplican informaciones en sus comunidades y califican la intervención femenina en la construcción de relaciones más igualitarias.
Las promotoras escuchan y apoyan, orientan a las mujeres víctimas de la violencia y discriminación y actúan en defensa de la ciudadanía en la formulación de políticas públicas. "Ellas llegan hasta la gente con asuntos de todo tipo, de todas las áreas (del Derecho)", no sólo de la violencia, relata Sandra Regina.
En muchas situaciones, las mujeres permanecen en un círculo de violencia por causa de la historia familiar, de la baja autoestima, situación emocional o económica, por miedo a represalias o carencia de recursos sociales y familiares.
Ese cuadro fue mostrado por las promotoras legales populares, María Luisa Finken y Deisy van Kleveren, del CECA, en el Foro de Reflexión de la Mujer Luterana de la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en el Brasil (IECLB), reunido a inicio de mes en São Leopoldo.
El Foro remitió una carta a la dirección de la IECLB y a cinco pastores de sínodos instalados en el estado de Río Grande do Sul, demandando la elaboración de un proyecto piloto de aprendizaje de resolución pacífica de conflictos.
El foro propuso la realización de conferencias en las congregaciones sobre violencia y cultura de paz, y que la liturgia del culto del domingo 23 de noviembre, esté relacionada al Día Internacional de Combate a la Violencia contra la Mujer, que se conmemora el 25 de noviembre.
Un dato estadístico mencionado en el foro da cuenta de que cada 15 segundos una mujer es golpeada en el Brasil. Según las luteranas, hay que aprender a resolver pacíficamente los conflictos. Para ello, las mujeres quieren capacitar agentes que actúen en las congregaciones.

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