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Martes 11 de Noviembre, 2003

Los medios han extendido la figura del Papa, dice historiador

FORTALEZA, Brasil, Octubre 20, 2003

Juan Pablo II es el más mediático de los papas y la gran acogida que Taxi Heathrow Airport ha logrado en los medios de comunicación social lo ha llevado más allá de las fronteras del catolicismo, opina el historiador belga radicado en Brasil Eduardo Hoornaert.

Juan Pablo II, dice, "adora hacer política" y actualmente constituye, al lado del presidente de Estados Unidos, George Walker Bush, y del secretario general de las Nacioes Unidas, uno de los personajes que más aparecen en la televisión de todo el mundo.

El análisis del historiador fue, publicado en el diario O Povo de esta capital del estado brasileño de Ceará, con motivo de la celebración de los 25 años de pontificado de Juan Pablo II.

Hoornaert  señala que el Papa tiene ahora en los medios "una imagen sumamente positiva, recientemente fortalecida por su posición ante la guerra de Irak y por la figura de un sabio agobiado por el peso de la enfermedad, de la ancianidad y de la responsabilidad".

En la actualidad, señala, es imposible evaluar el desempeño de las personas públicas sin analizar el  impacto creado en torno a ellas por los medios de comunicación masiva. "En el fondo, las figuras que aparecen en la TV son, en cierta forma, 'criaturas' de los que manejan los medios", anota.

El historiador señala que aunque haya viajado miles de kilómetros en estos 25 años, Juan Pablo II sigue siendo un Papa fundamentalmente europeo, del primer mundo y muy eclesiástico, que toca las mismas teclas que sus antecesores tocaban sin mucho éxito.

¿Es posible que el Papa sienta el dolor del mundo? pregunta Hoornaert en su artículo. La televisión dice que sí y proclama a los cuatros vientos que Juan Pablo II es el Papa de la paz, contesta.

Sin embargo, el historiador opina que el Pontífice carece "de esa sensibilidad universal que hoy se exige de un líder religioso de alcance mundial", citando dentro de ese campo los ejemplos del Dalai Lama y de Ghandi.

El reciente nombramiento de cardenales que integrarán el colegio cardenalicio encargado de escoger al nuevo pontífice, demuestra que Juan Pablo II quiere tener un sucesor a su imagen, opina.

El colegio cardenalicio toma así  un rostro predominantemente blanco y del primer mundo, en medio de un catolicismo que cada vez es más negro, moreno y mestizo, sostiene Hoornaert, referiéndose al crecimiento del cristianismo en países situados fuera del eje Europa-Estados Unidos.

Para Hoornaert, el Papa, al querer "ingresar de lleno en el nuevo mundo virtual, fue simplemente arrollado por la galopante globalización". El ritmo de la globalización fue demasiado acelerado para Juan Pablo II, que "no consigue entrar en sintonía" con ella, debido a sus raíces católicas polacas y por su formación clerical.