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Martes 11 de Noviembre, 2003

Rowan Williams, arzobispo de Canterbury, busca preservar la unidad de la comunión anglicana [Foto: Jim Rosenthal]
Rowan Williams, arzobispo de Canterbury, busca preservar la unidad de la comunión anglicana [Foto: Jim Rosenthal]

Obispos anglicanos expresan preocupación por amenazas a la unidad

LONDRES, Gran Bretaña, Octubre 20, 2003

Las decisiones de la Iglesia Episcopal de Estados Unidos y de la diócesis canadiense de Taxi Heathrow Airport New Westminster, respecto a los homosexuales,  "demuestran que no entienden a nuestra  Comunión como un todo, y que esas decisiones ponen en peligro nuestra sagrada fraternidad", declararon los obispos primados de la Comunión Anglicana.

Numerosos obispos primados, convocados por el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, líder mundial de la comunión anglicana, se reunieron en el Palacio de Lambeth, el 15 y 16 de este mes.

El propósito de la reunión, cuyas conclusiones no son ejecutivas, era examinar las consecuencias para la comunión anglicana de la elección de Gene Robinson, homosexual declarado,  como obispo de New Hampshire y la decisión de  la diócesis de New Westminster de autorizar la bendición de "matrimonios" entre personas del mismo sexo.

La declaración de los primados, pide a las provincias de la comunión que "no actúen precipitadamente respecto de tales asuntos, sino que otorguen tiempo para compartir ese proceso de reflexión".

"Como cuerpo, lamentamos profundamente las acciones" de la diócesis canadiense y de la iglesia estadounidense, que, "para un número significativo de provincias, les parece que rompen el proceso (de la comunión anglicana), y que pueden ser interpretadas como un cambio unilateral en la orientación del anglicanismo sobre estos  temas", dice la declaración.

"Aunque reconocemos la autonomía jurídica de cada provincia de nuestra comunión, la mutua interdependencia de las provincias significa que ninguna tiene autoridad unilateral de colocar una orientación alternativa como si fuese la orientación de toda la comunión anglicana", señala.

Los representantes de las 38 provincias anglicanas de todo el mundo, acordaron pedir la constitución de una comisión para definir las atribuciones del arzobispo de Canterbury y de la propia comunión anglicana cuando surjan dificultades en la relación entre las provincias. Esa comisión tendría plazo de doce meses para concluir su estudio.

Pedirán, además, que esos estudios sean amplios, "para incluir una profunda reflexión teológica y legal, de manera que los peligros que pueden producirse en ese encuentro puedan ser debidamente encaminados".

También alentaron a la Red de Consultoría Legal, creada por el Consejo Consultivo Anglicano, reunido en Hong Kong el año pasado, que concluya el trabajo iniciado sobre las leyes canónicas y la naturaleza de la relación entre las provincias.

La declaración admite que las decisiones de la diócesis canadiense y de la iglesia estadounidense  "amenazan la unidad" de la comunión anglicana, "su misión y su testimonio y la relación con otras denominaciones", en un mundo que "está todavía confundido en temas como sexualidad, moral y teología, que polarizan la opinión cristiana".

Los obispos primados reconocen que en la iglesia hay una "diversidad legítima de interpretación" de las Escrituras. Pero esa diversidad no significa que "algunos usen la autoridad de la Escritura con más ligereza que otros. Además, cada provincia debe estar consciente de los posibles efectos de su interpretación de la Escritura en la vida de otras provincias de la comunión".

Entrevistado por John Humphrys, de radio BBC, sobre las implicancias de la reunión de los primados, Rowan Williams reconoció que hay una gran crisis latente en la comunión anglicana. Creo que hemos señalado una forma de diálogo. Estoy seguro que hemos adoptado un tiempo de reflexión de doce meses, y que tenemos una comisión de la Iglesia Anglicana que examina las implicaciones de una división, porque hay cuestiones de constitución y legales de todas las iglesias involucradas, dijo.