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Martes 4 de Noviembre, 2003

Plan integral de educación sexual y no reparto de condones plantea Paz y Esperanza

LIMA, Perú, Octubre 14, 2003

Ante la posibilidad de que el Ministerio de Salud distribuya preservativos en los colegios secundarios Taxi Heathrow Airport dentro de un plan de prevención de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y en particular el SIDA, la Asociación Evangélica Paz y Esperanza declaró que el problema no puede ser resuelto con medidas aisladas, como ese reparto.

Paz y Esperanza reconoce que es responsabilidad del estado intervenir frente a los problemas sociales que afectan la salud de la población, en especial de los adolescentes, como los embarazos no deseados y las ETS.

Ese problema, empero, debe ser afrontado, dice, mediante un plan integral que tome en cuenta no sólo el aspecto físico-biológico sino las emociones, los valores, la cultura y el entorno familiar y social de los adolescentes.

Abogamos por el derecho de los adolescentes a recibir información veraz para tomar decisiones responsables y saludables respecto a su vida sexual y reproductiva. Reconocemos que el preservativo es un método válido para la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y el embarazo, agrega la entidad evangélica.

Sin embargo, advierte, es cuestionable que no se brinde una información completa. El condón reduce la posibilidad del embarazo y del contagio de las  ETS, pero no elimina el riesgo, ni modifica las conductas de riesgo.

En el caso de los adolescentes, al presentárseles el condón como un método ciento por ciento seguro, lo único que se logra es crear en ellos la sensación de total seguridad, lo que los induce a exponerse a situaciones y conductas sexuales de riesgo.  Se corre el peligro mas bien de incrementar el número de casos de adolescentes que presenten estos problemas.

Señala que en la Conferencia Internacional sobre Población y el Desarrollo realizada en El Cairo en 1994, 179 países aprobaron un programa de acción  que incluye "abordar las cuestiones relativas a la salud sexual y reproductiva en la adolescencia". En particular menciona "los embarazos no deseados, el aborto y las ETS, incluido el VIH/SIDA, mediante el fomento de una conducta reproductiva y sexual responsable y sana, inclusive la abstinencia voluntaria".

La sexualidad es mucho más que el ejercicio de la genitalidad y el uso de métodos anticonceptivos. Es una función que no tiene sentido fuera de una relación que implique responsabilidad, respeto y solidaridad. Por esta razón debe comenzar cuando las dos personas estén listas para un vínculo responsable, dice la declaración.

Frente al problema específico del incremento de las ETS y de los embarazos en la adolescencia,  proponemos que los Ministerios de Salud  y de Educación, no sólo brinden información sobre aspectos anatómicos y el conocimiento de los métodos de anticoncepción, sino también fomenten la abstinencia sexual informada y el retraso de la actividad sexual como opciones legítimas y válidas.

Proponemos también, dice el documento, que el estado estudie la posibilidad de comenzar la educación sexual desde los dos últimos grados de la educación primaria, la cual involucre a los padres a través de  programas que mejoren su capacidad para educar y comunicarse con sus hijos en estos temas y en otros de igual importancia.

Paz y Esperanza reconoce que la crisis económica, que afecta particularmente a los sectores sociales pobres y medios, está obligando a los padres a trabajar duramente, dejándoles poco tiempo para la vida familiar. Oramos para que aún en esas condiciones difíciles puedan ser fortalecidos por Dios para educar a sus hijos e hijas, anota.

El documento exhorta a las iglesias "encontrar formas creativas para ayudar a las familias, no rehuyendo el tema ni asumiendo una actitud condenatoria o de indiferencia ante la situación de  los adolescentes en el área de la sexualidad". Y pide a los medios de comunicación una actitud responsable y no sensacionalista frente al tema.

La declaración concluye pidiendo a las autoridades y al pueblo "considerar los principios de vida que enseña Jesucristo. Es el deseo de Dios que vivamos vidas abundantes. Eso significa por supuesto el desarrollo de una sexualidad responsable y sana basada en principios y valores sólidos".