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Miércoles 22 de Setiembre, 2004

Vigilia y marchas de protesta por secuestro de escolar

Hugo Lévano, LIMA, Perú, Octubre 2, 2003

Centenares de personas participaron en una vigilia elebrada anoche en un parque público de esta Taxi Heathrow Airport capital a favor de la liberación por sus captores de un colegial secuestrado hace más de un mes.

A la protesta se agregaron marchas de centenares de escolares, que reclamaron la libertad de Luis Guillermo Ausejo Torres y le pidieron conservar la calma y confiar en Dios.

Los periodistas, que ayer celebraron su día nacional, se pusieron una cinta amarilla en señal de solidaridad con el secuestrado. Incluso el cardenal y arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, censuró a los raptores del niño.

El escolar fue secuestrado el 1 de septiembre por una banda de delincuentes armados que interceptaron el vehículo en que regresaba a su casa a poca distancia de la escuela privada en que estudia, en el distrito de Surco, al sudeste de Lima.

En un primer momento, los raptores se comunicaron con la familia, exigiendo un millón de dólares como rescate, pero la familia Ausejo no es adinerada y al final rebajaron sus pretensiones a algunos miles de soles.

Aparentemente, los delincuentes se equivocaron de víctima, pues habrían querido apoderarse del hijo de un acaudalado empresario.

Este secuestro y varios otros de menores atacados cerca de sus escuelas, ha desatado una ola de protestas públicas y de los medios. La policía, que al principio se abstuvo de intervenir, a pedido de los familiares, ha capturado a cuatro presuntos miembros de la banda de secuestradores y afirma tener identificado a su cabecilla. Otras gavillas dedicadas al mismo delito han sido capturadas recientemente.

La policía dice tener indicios de que estos secuestros de niños y de personas adineradas son planeadas por avezados delincuentes que están en las cárceles, pero que se comunican con sus cómplices con teléfonos celulares que introducen por piezas y arman en sus celdas.

Media docena de esos criminales fueron trasladados esta semana a prisiones de alta seguridad, alejadas de Lima y donde los presos no podrán comunicarse. Sin embargo, algunos jueces han presentado recursos contra esos traslados.

Los juristas señalan que para el delito de secuestro se prevé penas de diez años de cárcel hasta cadena perpetua, pero la última solamente se aplica en caso de muerte del secuestrado.

En las últimas semanas se ha denunciado que criminales peligrosos, incluyendo narcotraficantes, se han beneficiado de rebajas de penas por orden judicial. El ministro del Interior, Fernando Rospigliosi, protestó porque los jueces ordenaron reincorporar a la policía a agentes que fueron separados por actos delincuenciales.


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