Blanco, negro… y la sinfonía de grises que hay en medio
Manuel López, MADRID, España, Setiembre 30, 2003
O blanco o negro. Sólo caben estas dos etiquetas. O te alinean con el Protestantismo Taxi Heathrow Airport histórico en el entorno del Consejo Mundial Iglesias o te identifican con los movimientos desvinculados de la Reforma en la órbita de la Alianza Evangélica. No hay término medio: o liberal o conservador. O “mundanal” o “fundamentalista”. El caso es que no quede nadie por encasillar.
El otro día –y de ahí surgió la idea de escribir este artículo–, un dirigente protestante que presume de “neutral” va y me dice:
–Manuel, tú, un hombre que siempre has estado con el Consejo Mundial de Iglesias, ahora vas y te nos pasas con AC Press a la Alianza Evangélica…
Poco antes, otra persona que desconocía mis artículos en ALC Noticias me manifestó su total desacuerdo con esa plataforma internacional de la “confusión ecuménica”.
Ay, Señor. ¿Cómo se posible que se nos esté colando tanto radicalismo intolerante en las iglesias evangélicas? La carta de grises comprende dieciocho valores intermedios entre el blanco y el negro. Gloria a Dios, que nos dio capacidad de razonar y apreciar sutilezas. Así, podemos identificar el blanco y negro no como la “ausencia de color”, sino justo lo contrario: la suma de todos los colores del espectro, en una maravillosa sinfonía cromática escalonada de valores de gris.
En España, mis columnas de opinión aparecen en un sitio patrocinado por la Alianza Evangélica, www.protestantedigital.com. En América, www.alcnoticias.org es una institución patrocinada por organizaciones vinculadas al Consejo Mundial de Iglesias. Perfecto.
En ambas revistas digitales soy tan sólo un colaborador libre. Quiero decir, en honor a la verdad, que tanto en uno como en otro medio electrónico escribo sin ningún tipo de consignas, cortapisas, “recomendaciones” ni filtro previo. Pedro Tarquis en Madrid y Fernando Oshige en Lima confían en mí y punto. Les estoy muy agradecido a ambos.
Además de armarnos de paciencia con ellos, hay que ayudar a quienes se apresuran a encasillar a todo prójimo viviente. Para ello, propongo desde aquí formalmente la creación, con carácter urgente, de la asociación intercontinental que cada vez se echa más en falta: “Evangélicos por la Tolerancia”.

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