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Domingo 19 de Octubre, 2003

Prevención del SIDA debe ser promovido en las iglesias, recomienda taller

BOGOTÁ, Colombia, Setiembre 29, 2003

 Estamos convencidos de que la educación para la prevención del SIDA debe ser un eje Taxi Heathrow Airport transversal que acompañe todos los proyectos de promoción social, educación y servicio de nuestra iglesia, declaró el taller "Celebrar la Vida" que se llevó a cabo en la Congregación San Lucas de la Iglesia Evangélica Luterana de Colombia, en Bogotá.

Es necesario que la prevención llegue a todos los espacios que se ocupan de la educación de jóvenes y adolescentes, incluso la escuela dominical, agregó la consulta realizada los días 13 y14 y 20 y 21 del presente mes.

Convocado por la pastoral Amar Si Da Vida (ASIVIDA), al taller asistieron más de 35 miembros de diversas comunidades cristianas, de organizaciones de la sociedad civil y personas que son portadoras del virus  y que compartieron con los asistentes sus preocupaciones.

Nos comprometemos, agrega el documento, a construir un mensaje educativo desde la solidaridad y la esperanza de vida y no desde el miedo. La asistencia como la prevención son aspectos de una misma realidad y se nutren y complementan para una acción eficaz e integral.

Por ello, dice, es importante fundamentar desde temprana edad los valores cristianos que permitan una acción reparadora e integral dentro de nuestra iglesia. Hablar de SIDA conlleva tratar muchos otros temas relacionados con la epidemia.

Desde el Evangelio sabemos que estamos llamados a compartir los sufrimientos de las personas que viven con el VIH-SIDA, abriendo nuestras mentes y nuestras comunidades para que ellas sean espacios de reconciliación y de diálogo, señala.

Con los jóvenes, puntualiza la declaración, es necesario construir un diáogo abierto y directo que permita eliminar prejuicios. En el proceso educativo para la prevención no queremos ni podemos olvidar nuestros sentimientos, afectos y pensamientos que hagan de nuestras relaciones humanas expresión visible de nuestras convicciones y valores.

El documento reconoce que la iglesia misma debe ser curada de sus exclusiones y miedos que han fundamentado muchos gestos de estigmatización. Dejándonos llevar por estereotipos hemos encasillado a las personas de acuerdo con nuestros prejuicios, hemos confundido un diagnóstico médico con un diagnóstico moral. Esperamos que esta confesión nos conduzca a un cambio de actitud, enfatiza.

En la crisis del VIH-SIDA, asevera, no queremos ser una iglesia que condena, excluye, estigmatiza y señala acusadoramente a aquellas personas que viven con la pandemia. El Evangelio nos llama a ser una iglesia que ama, acoge, consuela, acompaña, sana, libera y educa.