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Viernes 17 de Marzo, 2006

El doctor Arce Valentín (der) muestra al señor Robert J. Whetten literatura religiosa que se distribuye en Cuba [Foto: José Aurelio Paz]
El doctor Arce Valentín (der) muestra al señor Robert J. Whetten literatura religiosa que se distribuye en Cuba [Foto: José Aurelio Paz]

Mormones estadounidenses visitaron al Consejo de Iglesias de Cuba

José Aurelio Paz, LA HABANA, Cuba, Setiembre 22, 2003

Un cordial encuentro de conocimiento mutuo se realizó aquí la semana pasada entre la presidencia Taxi Heathrow Airport del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC) y una delegación de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocidos mundialmente como mormones, de Estados Unidos.

La reunión se produjo en la sede del organismo evangélico cubano y fue parte del programa de la visita a Cuba de una delegación mormona presidida por Robert J. Whetten, del Quórum de los Setenta, e integrada además por William F. Atkins, del Associate General Counsel, y Gregory G. Clark, asesor legal Internacional de esa denominación eclesial.

El propósito principal del viaje, indicó Whetten, es de reconocimiento y de conversaciones con diversas instancias eclesiales y gubernamentales cubanas a fin de poder atender a las necesidades espirituales de los feligreses cubanos que recibieron la fe mormónica estando en otros países; además de un grupo  que cursa estudios en la Escuela Latinoamericana de Medicina, en La Habana.

El dirigente del CIC, Reinerio Arce Valentín, junto con otros coordinadores de diversas áreas de la entidad, explicaron a los visitantes los objetivos del trabajo, tanto social como hacia el interior de las iglesias, que realiza ese organismo ecuménico.

En ese marco recibieron una explicación pormenorizada de programas tan importantes como Vida Plena y Salud Comunitaria y la labor de la Comisión Bíblica en la distribución de literatura religiosa.

El líder de los mormones explicó, a su vez, que la intención de la entidad que él representa es la de ayudar a las personas a ser mejores, a vivir un Evangelio vivo en Jesucristo, a ser mejores ciudadanos, respetuosos de las leyes y cuidadores de la familia, como núcleo importante.

“Somos una iglesia que ha crecido mucho —agregó—. Especialmente en Latinoamérica donde ya hay 4 millones de miembros.

“Esta visita ha sido excelente. Los cubanos tienen un espíritu, una apertura, un sentimiento fraterno y uno se siente como en casa. No existen barreras de persona a persona. Cuba es un pueblo que Dios ama. Nos da mucho gusto ver la presencia de Cristo aquí y el auge y la conversión a los grandes principios del Evangelio de Jesucristo”, concluyó.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días fue creada, en 1823, por Joseph Smith, cuando, según su fundador, se le apareció el ángel Moroni y le reveló la verdadera historia de Dios.

Los mormones apoyan y practican la tolerancia religiosa. Sostienen que todas las religiones contienen elementos de verdad, por lo que es positivo que existan. Sin embargo, piensan que sólo la suya cuenta con verdadera autoridad y con un total consentimiento divino, por lo que la consideran “la única verdadera Iglesia viviente sobre la faz de la Tierra”.

Su doctrina tiene su desarrollo a partir de cuatro libros básicos: la Biblia, el Libro del Mormón, Doctrina y Asambleas (135 revelaciones y otros informes, editados casi todos por Joseph Smith durante la década de 1830 y principios de la de 1840) y la Perla de Gran Valor (1842, una recopilación de trabajos más breves).

Las verdades que enuncian dichos textos, sus Sagradas Escrituras, pueden ser reinterpretadas y aumentadas por sus líderes religiosos, de quienes se dice que pueden recibir revelaciones adicionales y ser sujetos de inspiración divina.

El Libro del Mormón, publicado por primera vez en Palmyra, Nueva York, por el fundador de esa Iglesia, parte de su testimonio, que expresa el hallazgo de una inscripción, escrita en placas doradas, en una colina cercana a su casa y que, con ayuda divina, tradujo al inglés.

Luego las placas desaparecieron. Según la versión de Smith, fueron transportadas por un ángel una vez que estuvieron traducidas. No obstante, al menos once personas testificaron haber podido ver y examinar las placas.

La edición de 1830, que contaba con un total de 590 páginas, fue más tarde revisada y corregida por Smith. Posteriormente, el libro se dividió en capítulos y versos, llegándose a publicar en 38 idiomas, además del inglés