Emotivo encuentro tuvieron ciegos cristianos
QUITO, Ecuador, Setiembre 19, 2003
El II Encuentro de Ciegos Indígenas Cristianos no solamente permitió escuchar dramáticos testimonios, sino, además, Taxi Heathrow Airport presenciar un partido de futbol en el que abundaron las patadas al aire, todo en un ambiente de alegría juvenil y de espiritualidad.
El Centro de Capacitación "La Primavera" de Riobamba, en el centro de Ecuador, a más de 3.000 metros de altitud y al pie del nevado Chimborazo, la segunda elevación más alta de los Andes Sudamericanos, fue sede del encuentro, que congregó a más de medio centenar de cristianos no videntes o con problemas de visión.
La cita fue convocada por la Red Ecuménica en Defensa de las Personas Portadoras de Discapacidad (Ecumenical Disability Advocacy Network, EDAN), el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y el Consejo Latinoamericano de Iglesias, (CLAI). La reunión, realizada del 7 al 9 de agosto, contó con la colaboración de la Federación de Ciegos Ecuatorianos (FENCE), la Fundación de Indígenas del Ecuador (FUIDE) y la Asociación "San Marcos" del Chimborazo.
Cristianos provenientes de todo el Ecuador: la costa, la sierra y el oriente del país, mezclaron los sonidos del quichua con el del castellano- Eso dio a las reuniones el aspecto de unidad y hermandad a que reta el Evangelio. La alegría de la juventud, mayoritaria en el evento, la actitud reflexiva y comedida de los indígenas quichuas y el deseo común de hacerse entender, dieron al Encuentro una característica muy especial.
Durante tres días los participantes reflexionaron en torno a la Palabra, intercambiaron experiencias, adoraron al Señor de la Historia y la Vida, se estimularon a asumir responsabilidades en la iglesia y en la sociedad y se proyectaron hacia nuevas actividades.
Los testimonios compartidos fueron fuente de inspiración y aprendizaje. Carlos, indígena de 48 años, contó de la explotación a que fue sometido en una hacienda a partir de los seis años, cuando comenzó a trabajar. Recordó los latigazos que recibía del mayoral, de cómo pudo fugar a los nueve años y de cómo regresó a los 13 con una pistola con la intención de matar a aquel cruel hombre y de su conversión, del cambio de su vida, de sus aspiraciones y sueños.
César contó que a pesar de ser no vidente, pero con mucha visión interior, subía y bajaba montañas para alfabetizar y enseñar el sistema de lectura y escritura Braille a otros hermanos ciegos. Muchos de los presentes fueron testigos de lo que significó para sus vidas el esfuerzo tremendo de su maestro.
Ángel relató que, en contra de la opinión de su "papi" e inclusive de la oposición de éste, se fue a estudiar a la ciudad. Tuvo que fugarse de su hogar en una fría madrugada para poder lograrlo y ahora estar en el último año de la carrera de Derecho en la Universidad de Quito.
Estelvina, diaconisa de una Iglesia Adventista, locuaz e infatigable en el compartir los platos típicos que ella misma elabora en su cocina; Sharin, hermosa y expresiva, orgullosa de la tradición indígena; relató su experiencia para estudiar psicología, según dijo, para ayudar a su pueblo.
Un momento singular fue el encuentro deportivo. Los organizadores no lo programaron. Pero los participantes lo demandaron. Hilaridad, gozo y entusiasmo caracterizó el partido de balompié entre dos improvisados equipos, donde ciegos y algunos deficientes visuales dieron más "patadas" al aire que al balón. Pero se gastaron energías y se profundizó las relaciones de fraternidad y compañerismo.
Otro inusitado momento fue la solicitud de los más jóvenes de discutir, analizar y reflexionar en torno al noviazgo, matrimonio y relación de pareja. Si los organizadores del Encuentro no ponen punto final al debate, la luz del amanecer les hubiera encontrado en plena discusión.
"El Chimborazo nos despidió con su mirada vigilante, testigo de tanta historia, de tantos sueños y empeños, pero ahora con una sonrisa esperanzadora", declaró el reverendo Noel Fernández Collot, coordinador de EDAN para América Latina y director de la Pastoral con Personas Diferentemen te Capacitadas del Consejo de Iglesias de Cuba.
El próximo año volverán a reunirse los cristianos indígenas ciegos de Ecuador, y, según deseo de los participantes, de otras latitudes americanas, a compartir experiencias, a cantar y alabar a Dios. También, como dijo Fernández en el culto de despedida, "a ver con la visión interior, que Dios nos dice levántate y anda, no solamente para reponernos la salud o las fuerzas físicas, sino para transformar toda nuestras existencias en algo digno, hermoso y abarcativo".

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