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Sábado 1 de Noviembre, 2003

Obispos católicos cubanos abordan temas de interés nacional

LA HABANA, Cuba, Setiembre 15, 2003

Los obispos católicos cubanos emitieron una Pastoral de 14 páginas titulada "La presencia social de Taxi Heathrow Airport la Iglesia", en la que hacen un llamado a la reconciliación en la isla y piden la liberación de 75 disidentes que están cumpliendo largas condenas de cárcel.

La declaración, emitida el lunes 8 de septiembre con motivo de la Festividad de la Virgen del Cobre, patrona de Cuba y a cinco años de la visita del papa Juan Pablo II a Cuba, fue suscrita por los 13 obispos de la isla y entregada a la Nunciatura Apostólica y al gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC).

El mensaje, leído en conferencia de prensa por el secretario de la Conferencia Episcopal Cubana, José Félix Pérez, dice que "es preocupante constatar que, actualmente, todo lo que en el pensamiento y en las acciones no coincida con la ideología oficial, se considera carente de legalidad y es descalificado y combatido sin tener en cuenta la verdad y la bondad que puedan poseer".

"Nos preocupan de modo particular el encarcelamiento y las altas condenas impuestas a un número considerable de opositores políticos, así como la aplicación de varias penas de muerte en juicios sumarios", afirman los obispos y piden "un gesto de clemencia hacia estas personas que están en la cárcel".

En su declaración los obispos recuerdan el décimo aniversario de la Carta Pastoral "El Amor todo lo Espera", que fue suscrita por los obispos "en momentos críticos" del país, con la voluntad de "encontrar causas y elementos de solución", pero que fue atacado entonces por la prensa oficial "con toda clase de tergiversaciones, aún de insultos".

Un año después de aquella Pastoral, anotan, el gobierno comenzó a realizar algunas reformas económicas y sociales y "aunque el camino político permanecía cerrado, algunos intuían una tolerancia mayor para el futuro".

Dentro de ese clima, enfatizan, fue posible la visita del papa Juan Pablo II a Cuba y su exhortación a "que Cuba se abra con todas sus magníficas posibilidades al mundo y que el mundo se abra a Cuba".

Los obispos católicos interpretan el llamado del Papa como "un pedido para que se dé internamente en nuestro pueblo una apertura" que propicie el ejercicio de todos los derechos, entre ellos "la libertad de expresión yde participación social y política".

Sin embargo, expresan, "casi inmediatamente después" de la visita del Sumo Pontífice se eclipsaron "las aspiraciones de pluralismo, tolerancia y apertura que se vislumbraban en el horizonte nacional".

Anotan que se agregó "una franca involución en la apertura de la economía a la justa aspiración del pueblo en pequeños negocios y trabajos privados" y afirman que "la Iglesia no puede ser neutral ante la falta de libertad del hombre o si no se da la participación política de los ciudadanos según las opciones personales de cada uno".

Aunque la Pastoral afirma que la Iglesia no es un ente político, sino que busca antes que nada el diálogo reconciliador, considera que es su derecho intervenir "cuando desde el ejercicio del poder se atente contra los derechos fundamentales de los seres humanos".

"La Iglesia no tiene intereses políticos de grupo, porque no está alineada ni con el gobierno ni con la oposición", asegura y añade que "es importante dejar bien sentado este punto, cuando unos esperan de la Iglesia que sea un partido de oposición y otros que se deje domesticar por el régimen político vigente".

Resaltan, además,   "la tristeza manifestada por el Papa" ante los fusilamientos y duras condenas a opositores, que "de momento, han cerrado el camino a la libertad de expresión y de la comprensión entre los cubanos".

Subrayan que la misión de la Iglesia "no es competir con el Estado, oponerse al gobierno o aliarse a él", y critica a la Oficina para la Atención de Asuntos Religiosos del PCC pues "limita la acción evangelizadora" en lugar de posibilitar la revisión y solución de asuntos de interés común. El gobierno desconoce la naturaleza y misión de la Iglesia considerándola "una entidad competitiva", por lo que ejerce contra ella una "lucha sutil", señala.

Refiriéndose concretamente a la libertad religiosa, el comunicado afirma que ella implica el reconocimiento del derecho de la Iglesia a construir templos, facilitar la entrada de sacerdotes y religiosas que desean trabajar en Cuba, acceso a los medios de comunicación y su presencia en el campo de la educación.

Finalmente, los obispos católicos reafirman su compromiso con la reconciliación y anunciaron que se han propuesto "desarrollar una pastoral de la reconciliación, destinada a sanar las heridas históricas que hay en nuestro pueblo".