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Jueves 23 de Octubre, 2003

Nuestra diversidad es nuestra fuerza, trabajemos juntos, dice Kobia

GINEBRA, Suiza, Agosto 29, 2003

En su discurso de aceptación del cargo de nuevo secretario general del Consejo Mundial de Taxi Heathrow Airport Iglesias (CMI), Samuel Kobia señaló hoy que la diversidad es la fortaleza del movimiento ecuménico y que por lo tanto sus miembros deben trabajar juntos.

Al agradecer su elección al Comité Central del CMI reunido aquí, Kobia resaltó su larga amistad con el canónigo luterano noruego Trond Bakkevig, que fue el otro postulante al cargo y dijo que nada la romperá.

Vengo de una cultura donde no se considera la victoria como un logro individual, sino de todos, y creo que Dios me ha concedido esta responsabilidad como parte de mi ministerio ecuménico y la acepto porque juntos no podemos fracasar, anotó.

El CMI, agregó, es un espacio multilateral único, en el que personas de iglesias de distintas tradiciones e historia trabajan juntas y agradezco a Dios por este movimiento, al que prometo servir con dedicación y con todas mis fuerzas, con la ayuda de Dios.

Dijo que el trabajo de la Comisión Especial sobre la Participación Ortodoxa en el CMI  ofrece un modelo sobre cómo un problema puede convertirse en una posibilidad. Hemos comenzado a probar los frutos de este proceso, indicó.

Se que el Comité Central ha decidido adoptar las recomendaciones de la Comisión Especial y les aseguro que las implementaremos fielmente, aseguró.

Vivimos, añadió, en un mundo fragmentado que busca la vida y la seguridad, pero en el que mucho nos conduce a la inseguridad y la falta de sentido. El problema que la humanidad afronta es profundamente moral y espiritual. Es por lo tanto un reto para el CMI.   Trabajaremos incansablemente por la sanación del mundo y por devolver la dignidad humana a todo el pueblo de Dios.

 El dilema que el mundo enfrenta hoy es relacionarnos como seres humanos y no solamente como consumidores y vendedores, como  los que tienen poder y los que no lo tienen. Las injusticias de los siglos pasados  nos retan ahora y a menos que sean resueltas nadie se sentirá seguro. Como Consejo de Iglesias debemos comprometernos en alcanzar justicia, paz, perdón y reconciliación.

Para tener capacidad de inspirar al mundo, necesitamos fuerza interna, la cual reside en la unidad. Como una fraternidad de iglesias tenemos que trabajar juntos, como lo hemos venido haciendo. El documento sobre Visión y Entendimiento Comunes nos da oportunidad de reafirmar nuestra vocación ecuménica.

 En su discurso, Kobia se refirió también a las dificultades económicas del CMI, cuyos ingresos han disminuido de 82.4 millones de francos suizos en 1996 a 44.1 millones el 2002. Esto ha producido gran ansiedad y nos ha obligado a trabajar con restricciones financieras, afirmó.

Propuso que hasta la Asamblea del 2006 se ponga énfasis en los ministerios especializados que contribuyen con el 80 por ciento de los programas y que se realice una reunión de un grupo del Comité Central con el secretario general para examinar la forma de generar más fondos.

El trabajo del secretario general no es principalmente la administración financiera, sino principalmente la dirección espiritual, dijo. Y pidió al Comité Central acompañarlo en el esfuerzo de profundizar la espiritualidad de sus vidas en comunidad.

 Creo, dijo, que en el siglo XXI la espiritualidad tomará el papel central de nuestras vidas y sustituirá a la solidaridad social que hubo en el siglo XX. Pidió a las iglesias miembros orar unas por otras y promover el contacto personal, de "cartas vivas", de pueblo a pueblo y no de instituciones con instituciones.

Kobia también rindió homenaje a su antecesor, Konrad Raiser, que proporcionó fuerza y visión en tiempos difíciles, especialmente cuando se presentaron problemas financieros. Y recordó que en su último informe, Raiser dijo que la labor ecuménica ha llegado a ser parte integral de su ministerio y que no terminará cuando deje su cargo, en enero próximo.