![Aram I, moderador del Comité Central del CMI [Foto: WCC]](/picture/aram.jpg)
Con informe del Moderador se inició sesión del Comité Central del CMI
Edelberto Behs, GINEBRA, Suiza, Agosto 26, 2003
Con el informe del moderador, Aram I, catolicós de la Iglesia Ortodoxa de Cilicia (Líbano) Taxi Heathrow Airport los 150 miembros del Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) iniciaron hoy aquí reunión que se prolongará hasta el dos de setiembre.
El Comité Central del CMI, que se reúne cada 12 ó 18 meses, es el organismo máximo de la organización entre dos asambleas y esta vez tiene en su agenda la elección de un nuevo secretario general, que reemplazará a Konrad Raiser, de la Iglesia Evangélica Alemana. Otro punto importante será la elección del tema que debatirá la IX Asamblea, convocada para Porto Alegre, el 2006.
Los miembros del Comité Central representan a las 342 iglesias de más de 100 países de todos los continentes miembros del CMI y de la mayor parte de las tradiciones cristianas, con excepción de la Iglesia Católica.
En su informe, Aram I destacó que en el mundo actual la religión ha adquirido un papel creciente en los asuntos mundiales. En ese aspecto, dijo, la religión es vista como una fuerza transformadora, pero también desestabilizadora. Al mismo tiempo, indicó, se mira a la pluralidad religiosa como fuente de temor, pero asimismo como fuente de esperanza.
En algunos países, dijo, se explota la religión con fines políticos, y en otros se utiliza para promover falsas ideologías y perpetuar estructuras injustas. El reavivamiento de la religiosidad se expresa a veces mediante un conservadurismo ciego y un fundamentalismo militante, que conllevan peligros que pueden tener graves consecuencias de largo alcance.
La presencia de la religión en la vida de la sociedad es cada vez más ambigua. Por un lado, algunos la ven como fuerza moral y catalizadora de la transformación política y social y, por otro, como fuerza desestabilizadora.
Al mismo tiempo, agregó, las sociedades homogéneas desde un punto de vista religioso están siendo sustituidas por sociedades plurirreligiosas. Algunos temen que la pluralidad religiosa nos conduzca al sincretismo, otros la ven como una oportunidad de profundizar y enriquecer su fe.
De hecho, la coexistencia de religiones en muchas partes del mundo ha llegado a ser poco viable. Las religiones pueden suscitar desconfianza e intolerancia, e incluso atizar conflictos étnicos o políticos si no se encuentran puntos de convergencia entre ellas que hagan posible una coexistencia armoniosa, señaló Aram I.
Por eso, sostuvo, el diálogo, la relación y colaboración con religiones deben ser prioritarias para el CMI en el siglo XXI. El diálogo "es la única posibilidad de que las religiones influyan de forma dinámica en la situación mundial y participen de manera activa en la transformación de la sociedad.
Ser ecuménico, advirtió, es un desafío que supera todas las religiones y no se limita a una actividad académica, sino que constituye un "diálogo de vida, que abarca todos los aspectos y las esferas de la vida humana".
La pluralidad religiosa interpela a nuestra teología para que examine sus paradigmas y sus estereotipos. Necesitamos, una teología holística, que ofrezca perspectivas más amplias, una teología dinámica, que pueda contener la universalidad de la salvación de Dios, y un lenguaje teológico incluyente y receptivo.
La colaboración interreligiosa, afirmó, es un imperativo y el movimiento ecuménico debe profundizar su entendimiento de la pluralidad religiosa, que constituye, a fin de cuentas, el contexto en el que la Iglesia está llamada a dar su testimonio.
"Necesitamos buscar nuevas formas de comprender el Evangelio y de relacionarlo con la realidad en constante cambio". Porque, alertó, la mundialización creará una creciente crisis de identidad, a la cual la religión será la única fuerza capaz de ofrecer resistencia. En las comunidades mundializadas y pluralistas, el 'otro' debe ser visto como un vecino".
El moderador del CMI mencionó tres áreas en que la colaboración interreligiosa es indispensable en las sociedades pluriculturales: una educación religiosa que promueva una cultura de la diversidad; una acción religiosa entendida como agente de salud y reconciliación; y un papel profético activo, involucrado en la lucha espiritual contra las fuerzas demoníacas, como el fundamentalismo.
Aram I concluyó su informe exhortando a los cristianos a emprender, con personas de otras religiones, una "peregrinación del descubrimiento", que conduzca a "volver a descubrir nuestras raíces y verdades comunes", con miras a la reconciliación de la humanidad y de la creación.
Al concluir la exposición de Aram I, el obispo metodista argentino Aldo Etchegoyen afirmó que Dios inspiró a Aram I a "decir verdades muy valiosas". Agregó que llevará el documento a Argentina, para discutirlo con amigos judíos y musulmanes. Esta perspectiva, dijo, debemos tenerla presente en la Asamblea del CMI en Porto Alegre.
"Este debe ser un documento de estudio en nuestras iglesias y seminarios", subrayó el pastor presbiteriano Héctor Méndez, de Cuba. Advirtió, sin embargo, que el diálogo interreligioso no debe eliminar de la agenda ecuménica asuntos tan importantes como los de carácter social y las diferencias entre las tradiciones cristianas. "Que la dimensión interreligiosa sirva para profundizar nuestro diálogo", planteó.
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