Primeras imágenes de Brasil presentadas en Europa tenían perspectiva protestante
Edelberto Behs, SAN LEOPOLDO, Brasil, Agosto 14, 2003
Aunque Brasil se definiría como un país católico, las primeras imágenes del mismo difundidas en Taxi Heathrow Airport Europa fueron concebidas en un contexto protestante, asegura Zinka Ziebell, investigadora del Departamento de Literatura de la Universidad de Bremen, Alemania.
Ziebell presentó su tesis de doctorado, publicada en el libro "Tierra de caníbales", ante estudiantes, profesores e investigadores de la Universidad del Valle del Río dos Sinos (Unisinos), en Sao Leopoldo, y de la Univates, en Lajeado, los dias 7 y 12 de agosto respectivamente.
En su tesis, la profesora analiza los cinco libros sobre Brasil publicados en Europa en el siglo XVI y la motivación de sus autores.
El canibalismo mostrado en esas obras de los 1500 no pasa de ser una fábula bien elaborada, una construcción ficticia, que confirmó la visión exótica del Nuevo Mundo, sostiene la investigadora.
La imagen de América como una guerrera que lleva en una mano el arco y las flechas y en la otra la cabeza degollada de un enemigo ilustra la carátula de "Tierra de caníbales".
La ilustración data de 1600 y el caníbal se mantuvo en la imaginación europea como imagen de las tierras situadas al otro lado del Atlántico, hasta que fue sustituida, en los 1800 por otra imagen mental, la del buen salvaje, explicó Ziebell a ALC.
El primero de esos cinco libros es del alemán Hans Staden, publicado en 1557. Staden describe el ritual de canibalismo de los indios tupinambas. Esa obra se convirtió, temáticamente, en la pauta, iconográfica y retórica de los relatos de la época sobre el país "descubierto" por Pedro Alvares Cabral.
Los cinco autores definen como objetivo de sus libros ofrecer un testimonio de sus experiencias personales, lo que concede veracidad a las descripciones de sus vivencias.
Ziebell examina la genealogía de tres motivos que definirían el Nuevo Mundo según esos primeros contactos de europeos con América: la idea del paraíso, los indicios de oro y riquezas, y la desnudez de sus habitantes.
Los cinco testimonios de europeos que estuvieron en Brasil y registraron sus observaciones en libros, anotan gran interés por la desnudez de los habitantes nativos de las nuevas tierras.
Las indias no sólo andaban desnudas sino que se despojaban del cabello. En el período de la Inquisición una mujer acusada de brujería era rapada, como señal de estigma. El seno caído de las indias fue considerado por el francés Jean de Léry, como señal de depravación.
La profesora define el libro de Léry como "una literatura para difundir la fe reformada sin ambiciones de catequesis o misión, dirigida a europeos reformados y reflejando las diferencias ideológicas entre católicos y calvinistas".
Léry acompañó la frustrada tentativa de instalar, en 1555, una colonia de calvinistas en Río de Janeiro, dirgidos por Nicolau Durand de Villegaignon. Estos primeros protestantes en tierras brasileñas fueron expulsados de Río de Janeiro diez años más tarde.
También el relato de Hans Staden es elaborado "a partir de una perspectiva religiosa". El libro, opina la investigadora, es de agradecimiento al Dios luterano que salvó al aventurero alemán de los caníbales.
Staden pasó nueve meses entre los tupinambas y vivía cada día con el temor de ser comido, según su propia descripción. El Dios de Staden es un Dios activo, que cura, que ve la experiencia como una revelación, dice Ziebell.
Tanto los acontecimientos narrados por Staden como por Léry se entiende como un plan divino. Dan una "explicación providencialista de la sobrevivencia de un soldado aventurero protestante cautivo de los indios tupinambas.
Staden sistematiza, en su relato, un modelo descriptivo del ritual del canibalismo que se convertiría en paradigma, escribe Ziebell como conclusión de "Tierra de caníbales".
El libro de Staden "cumple la función didáctica de fortalecer la fe en un Dios protestante al que solamente le interesa proteger a aquellos que creen en él", anota.
Lo mismo ocurre con Ulrich Schmid, una especie de Hans Staden de Argentina, que pasó 20 años acompañando la conquista de tierras ribereñas del Río de la Plata.
Los otros autores de relatos sobre Brasil de esa época, investigados por Ziebell, son Pedro Magalhaes de Gandavo, que actuó como portavoz de la presencia oficial portuguesa en el Nuevo Mundo, y el francés André Thevet. Ambos fomentaron la imaginación europea sobre gentes que andaban desnudas y practicaban el canibalismo.
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