Evangélicos y judíos buscan reactivar proyecto de ley de cultos
BUENOS AIRES, Argentina, Agosto 5, 2003
Representantes de las comunidades evangélicas y judías están gestionando ante las autoridades y el propio Taxi Heathrow Airport presidente Néstor Kirchner que se reactive el proyecto de ley de cultos que sustituya a las disposiciones dictadas por el régimen militar.
"El proyecto estaba casi totalmente acordado el 13 de diciembre del 2001, pero los problemas que sufrió el país postergaron la conclusión del diálogo que había abierto la Secretaría de Culto (con los representantes evangélicos y de otros credos) antes de ser remitido al Congreso", declaró al diario Clarín el presidente de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE), Emilio Monti.
El 20 de ese mes, violentos disturbios forzaron la dimisión del presidente Fernando de la Rúa y el proyecto de ley de cultos quedó archivado. Actualmente, alentados por la disposición que muestra el presidente Kirchner de atender los reclamos de instituciones sociales, como la reciente apertura de los archivos sobre criminales de guerra nazis y de facilitar la extradición de militares acusados de violar los derechos humanos, evangélicos y judios buscan reactivar el proyecto.
El proyecto de ley de cultos reconoce a todas las confesiones religiosas una serie de derechos tendientes a establecer un trato igualitario frente a las prerrogativas que tiene la Iglesia Católica. Además garantiza el derecho a recibir asistencia religiosa de los ministros del culto que profesan los internos en hospitales, cárceles y cuarteles.
Asimismo posibilita poder elegir para sus hijos y los menores a su cargo la educación religiosa que corresponda a sus propias convicciones y permite acogerse al asueto laboral de acuerdo con las costumbres de su credo, domingo para los cristianos, sábado para los judíos y adventistas, viernes para algunos islámicos.
También permitirá que las comunidades religiosas tengan escuelas, hospitales, cementerios y medios de comunicación. Establece una personería jurídica especial y exenciones impositivas, siempre y cuando se anoten en el Registro de Cultos, que dejaría de ser obligatorio como hasta ahora.
El proyecto introduce modificaciones al Código Penal, como que los templos y objetos de culto no son embargables y agrava los delitos cuando se cometen contra ministros o actividades de un culto, tales como la agresión física o la profanación de un templo.
El Consejo Nacional Cristiano Evangélico (CNCE), que agrupa a las tres grandes federaciones de esta confesión, expuso sus aspiraciones al secretario de Culto, Guillermo Olivieri. La comunidad judía las dio a conocer al presidente Kirchner con ocasión de una visita de las autoridades de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).
El vicepresidente de la DAIA, Mario Feferbaum, estimó "muy positivo" que el proyecto contemple aumentar las penas cuando los delitos son originados por odio religioso, como las profanaciones de cementerios que han sufrido algunos de esos lugares judíos. Sin embargo, opinó que es necesario incorporar personajes y hechos de la historia judía en Argentina a los contenidos educativos.
La relación del estado argentino con la Iglesia Católica está fijada en la Constitución, que ordena un aporte fiscal para su sostenimiento, con un mínimo anual de 12 millones de pesos (aproximadamente cuatro millones de dólares estadounidenses).

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