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Lunes 12 de Noviembre, 2007

Norte–Sur. Distensión. O sea, Porto Alegre 2006

Manuel López, MADRID, España, Agosto 5, 2003

En anteriores artículos, y aprovechando la invitación pública de Konrad Raiser, secretario general del Consejo Taxi Heathrow Airport Mundial de Iglesias (CMI), y la generosidad de Fernando Oshige, director de esta revista digital, me tomé la libertad de exponer algunas opiniones personales a propósito de la magna cita de la IX Asamblea del CMI en Porto Alegre, Brasil, en febrero de 2006.

Hoy sólo quiero presentarles estos dos mapamundi. Ambos simbolizan la tremenda, enconada tensión entre el frío y rico Norte y el pobre y cálido Sur.

En los seminarios protestantes bien se podría incluir como trabajo obligatorio de los alumnos/as la lectura, el análisis y el subsiguiente comentario personal sobre el significado de ambos mapamundi; esto es, sobre lo que hay detrás de las respectivas representaciones tan radicalmente antagónicas del mundo. Y lo que los protestantes podemos hacer por cambiar las cosas, claro.

El prepotente y dominante Norte, en este caso, la Vieja Europa, que se erige en “protagonista de la película” a costa de achatar y minimizar el hemisferio Sur, está presente desde una absoluta centralidad… intencionada –léase equívoca, falsa– en este mapamundi que muestra los itinerarios de las rutas comerciales de la exportación de flores, pero que lo mismo serviría para ilustrar cualquier otra cosa de interés… para el mundo rico.

Este otro mapamundi, en cambio, ay, empequeñece el hemisferio Norte y agranda de manera espectacular el Sur, confiriendo ahora el protagonismo a América Latina, África y el Sureste Asiático. Normal. Este mapamundi ilustra la geografía de los países afectados por las enfermedades “vergonzantes”, propias del Sur  –malaria, fiebre amarilla, hepatitis B…–.  (La excepción es Australia; curioso, un país del Norte enclavado en el Sur..).

Cuando, el domingo10 de agosto, haya concluido el plazo que Konrad Raiser ofreció públicamente para la presentación de ideas de programa cara la IX Asamblea del CMI, se habrá cerrado uno de los capítulos a mi juicio más esperanzadores de la reciente historia de la Iglesia.

Para el primer gran concilio anunciado en este nuevo siglo y milenio, los responsables de la institución cuyo emblema es la nave en la que todos los cristianos cabemos, presidida por la cruz que a todos por igual ofrece salvación, van y nos invitan a los creyentes y más aun, entiendo que a los ciudadanos del mundo a que hagamos llegar a la dirección del CMI nuestras propuestas de temas a tratar en la IX Asamblea. Gloria a Dios. Benditos sean los pies de los que vienen a darnos la palabra, la voz, a los sin voz.

Ea. La voz de los sin voz dice que…¡el Sur también existe! En el Norte tenemos que cambiar el color del cristal con que miramos. Por ejemplo, admitir de una vez, nos pese lo que nos pese, que la mayor responsabilidad aquí y ahora en la evangelización del mundo ya no procede de la Vieja Europa ni de los “píos” Estados Unidos, sino… ¡de las Américas que hablan español y portugués! Basta con considerar datos estadísticos y “barométricos” de la temperatura espiritual –y sociopolítica– del protestantismo latinoamericano.

Algo importante tiene que consumarse en Porto Alegre’2006. A saber: el reequilibrio Norte–Sur, la tan perentoriamente necesaria distensión, tiene que materializarse y Porto Alegre es el escenario perfecto en el tiempo y el espacio.

Bien entendido que “distensión”, según establece el Diccionario, no sólo significa, en sentido figurado, “aflojar, relajar, disminuir la tensión”, sino también, en Medicina, “causar una tensión violenta en tejidos y membranas”. 

En Religión, debería ser lo mismo. La distensión va a doler. Pero nos sanará.

Ahí estamos.

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Manuel López es periodista, editor y profesor de Ciencias de la Comunicación. Miembro de la Iglesia Bautista de Madrid.